Por Paul Battistón.-
Sabiéndose poseedor de conocimientos cultivados en largos ejercicios de pensamiento sobrepensado y de un designio divino de guardián del orden social obtenido bajo esos mismos ejercicios intelectualizadores, un día cualquiera en que las condiciones de desigualdad eran las habitualmente apropiadas, el mago Kayosiki decidió esgrimir su bastón mágico (las varitas son solo para las princesas) lo hizo del lado azul, ese que daba inmediata riqueza y la dio a diestra y siniestra.
Jorge de repente ya no necesito ir a trabajar a la fábrica de cocinas, aunque le pesaba cierta culpa por no hacerlo. Podía comprar todo lo que había querido y ya casi no había inversión posible, nadie daba beneficios por recibir dinero.
La oferta de mano de obra había caído a límites irrisorios. Algunos objetos habían sufrido una disparada en su valor ante la repentina alza más allá de la demanda acostumbrada. Valores multiplicados por 10 y hasta por 100 cuando comenzó a ser evidente la dificultad para sostener la producción y por miles de miles cuando quedó claro que nunca se reiniciaría. El colapso fue monumental.
El mago con su bastón apuntando aun con el lado azul retrajo su obra, la distribución de riqueza se deshizo y todo volvió a la desigualdad aborrecida que lo había inspirado. Todos ricos fue un desastre, el lado rojo de su bastón repartió carencia equitativa, tanto material como de memoria (para evitar reclamos). Todos desmaterializados, una vida rudimentaria, igualitaria y en una suposición autoritaria, también feliz (la felicidad del pan y circo). La felicidad de la complacencia estaba fuera de los logros del nuevo reparto. Entender la naturaleza y copiar la brusquedad de un fenómeno rozando dos piedras o piedra y madera lo convirtió en ese millonario poseedor de ese capital de calor, mejor calidad de alimentos y luz. Simplemente fue la ignición de la desigualdad. Alguien copió su secreto, otro que decidió no entender el proceso sino una injusta inequidad le exigió su fuego y el que había sido el más apto superviviente de las carencias lo mató en su impotente insurgencia.
Los extremos fueron insatisfactorios pero una combinación de azul y rojo dejando un reparto equitativo lejos de los extremos de la riqueza obscena y la carencia casi primitiva resaltaron aún más los detalles negados por el esfuerzo intelectual de los magos de la equidad. La repentina búsqueda de bienes que eran escasos disparó sus precios. Ante la supuesta repentina mejora de la situación económica muchos puestos de trabajo fueron abandonados por la búsqueda de tareas menos tediosas o por tareas de menor tiempo. Los servicios se vieron resentidos y los trabajos de horarios complejos literalmente abandonados. También se dio una drástica reducción de la producción alimenticia (campo) y un empobrecimiento en alza. Una drástica caída en la producción de riqueza acorde a la descapitalización iniciada ante el esfuerzo de sostener el declive evidente de la economía. Un círculo cerrado hacia la destrucción de años de capitalización y desarrollo.
El mago asumió una mala interpretación de su bastón, su uso real era para golpear. Un bastón de hierro para anular voluntades y sostener a la fuerza una equidad a base de acabar con las libertades individuales. La equidad es evitar que alguien prospere (algo así como China y su mago de la destrucción equitativa Mao Tse Tung).
La desaparición de las restricciones hará inmediatamente que resurja la verdadera naturaleza humana, la de la desigualdad natural, en definitiva el resurgimiento del individuo de entre la masa. Habrá emprendedores, gastadores compulsivos, capitalizadores, ahorristas, todo lo necesario para que resurjan los flujos de una sociedad libre haciendo uso de sus capacidades (algo así como China y su aperturista Deng Xiaoping devolviendo a los individuos en forma inesperada el incentivo para la producción y el emprendimiento).
220/110 volts, algunos aparatos disponen de esta posibilidad de elección según el potencial adoptado por la región donde serán usados, en ambos casos la distancia a 0 volt es amplia como para la correcta circulación de la corriente.
La diferencia de cotas a ambos lados de un dique es la esencia misma del potencial que permitirá generar esa energía que hemos convertido en usual y práctica.
El logro de una casi constante diferencia de temperaturas mediante un combustible de desintegración radiactiva en un reactor o mediante una combustión de oxidación en una central térmica son el potencial apto a ser reconvertido en energía óptima de uso.
El básico ejemplo de un objeto elevado cuyo peso y altura (a la cual se elevó) determinará su energía almacenada potencialmente apta a ser reconvertida en cinética en su caída es a su vez la ilustración más esquemática posible de la negación obtusa de los magos de la equidad.
Un capital acumulado es una energía potencial óptima a ser reconvertida en flujo cinético dentro de un sistema económico. Crecimiento, ahorro, innovación, emprendimiento son consecuencias directas de ese flujo económico solo posible de ser puesto en marcha con la conversión del potencial de un capital en cinética de circulación. El crecimiento de la riqueza es la consecuencia directa de una economía en marcha sin restricciones. La equidad maravillosa es el equivalente a un dique con iguales cotas, a un reactor sin posibilidad de lograr diferencial de temperatura o a un artefacto con un potencial propio igual al de la toma de suministro sin posibilidades de que se genere un desequilibrio capaz de dar una circulación de energía necesaria para su funcionamiento.
Las aspiraciones de los socialistas (y engendros parecidos) es la de mediante su vanidad moralizadora (en su particular capacidad moral) decidir por el bien de los demás la asignación permitida de su potencial. Sencillamente se sienten dueños de la potestad de interferir en la posesión más preciada de un individuo (esa propiedad privada nacida con él mismo llamada capacidad).
El socialista es quien vendrá corriendo a apagar tu fuego, a exigirte tu mitad, a obligarte que lo enciendas para él o en el peor de los casos una especie de Pol Pot decidido a matarte por haberlo encendido. Pol Pot es un ejemplo casi obvio por lo extremo, pero hay ejemplos para todos los gradientes se socialismo (lo pueden hacer de tarea)
Nota: no se debe confundir al mago Kayosiki (un idiota de la acotación intelectual) con Robert Kiyosaki (un exitoso divulgador de la educación financiera).
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