Fuente: Primera Página.-

Un video hecho con inteligencia artificial —un falso noticiero en vivo, con conductor de traje y zócalo en portugués— muestra al presidente corriendo en pañales por las playas de Río y ya suma millones de reproducciones en Brasil. Milei fue el único mandatario de la región que no felicitó a Lula: mientras Brasilia celebraba, él salía al balcón de Balcarce 50 a filmarse haciendo el gesto viral del «six seven».

Lo que tenés que saber sobre el papelón brasileño:

• El resultado: Lula ganó el balotaje con el 51,79% (64.256.232 votos) contra el 48,21% de Flávio Bolsonaro (59.826.041). Es la primera vez desde 1989 que un candidato que había quedado segundo en la primera vuelta gana el balotaje.

• El video: una pieza creada con inteligencia artificial que simula un noticiero brasileño en vivo («AO VIVO», con zócalo en portugués) y muestra a un Milei panzón en pañales corriendo por Ipanema y deambulando por un taller. Es material satírico, no un registro real.

• El alcance: quien lo subió a X habló de 10 millones de reproducciones en Brasil; la cuenta Televisión Argentina lo replicó hablando de 15 millones. «Se nos cagan de risa», escribió.

• El silencio: Milei fue el único mandatario de la región que no felicitó a Lula. En su lugar, reposteó mensajes que hablan de fraude y comparan a Lula con Maduro.

• La postal del día: con el escrutinio brasileño en curso, el presidente salió al balcón de Balcarce 50 con su hermana, parte del Gabinete y Martín Menem a filmarse haciendo el gesto viral del «six seven».

• La ironía: el PRO y Mauricio Macri felicitaron públicamente a Lula y marcaron distancia con la Casa Rosada. Cristina Kirchner, Kicillof, Massa, Grabois y Tolosa Paz también celebraron el resultado.

• El costo: Brasil es el principal socio comercial de la Argentina y la llave del Mercosur. La apuesta fallida de Milei por Bolsonaro deja la relación bilateral en su punto más bajo desde el regreso de la democracia.

Se nos cagan de risa

Brasil votó, Lula volvió a ganar y el presidente que se subió a un escenario en San Pablo para ser padrino de la campaña de Flávio Bolsonaro, que llamó «ladrón» y «comunista» al mandatario brasileño y que publicó una placa con la leyenda «Lula ladrón y mentiroso», terminó convertido en el chiste de la semana en el país que es nuestro principal socio comercial. No es una forma de hablar: hay un video. Dura 25 segundos, está hecho con inteligencia artificial y muestra a un Milei panzón y en pañales corriendo por las arenas de Ipanema, dentro de un falso noticiero brasileño en vivo. En Brasil lo compartieron millones de personas.

El escrutinio confirmó lo que la primera vuelta había insinuado y el bolsonarismo no quería ver: Lula da Silva se impuso con el 51,79% de los votos válidos (64.256.232 sufragios) contra el 48,21% de Flávio Bolsonaro (59.826.041). Es la primera vez desde 1989 —desde el regreso de la democracia— que el candidato que perdió la primera vuelta se impone en el balotaje. Y en medio de esa hazaña electoral, la Argentina no quedó retratada por su cancillería, ni por un comunicado, ni por una llamada: quedó retratada por un meme en pañales que el propio país vecino adoptó como propio.

Un noticiero que no existe y un presidente en pañales

La pieza es de humor y está construida con las herramientas que hoy cualquier usuario tiene a mano. Se ve la señal de un noticiero brasileño, con el sello «AO VIVO» en pantalla y un zócalo en portugués que no deja dudas: «HOMEM CORRE PELAS PRAIAS DE IPANEMA EM FRALDA – IMAGENS EXCLUSIVAS» («Un hombre corre por las playas de Ipanema en pañales – imágenes exclusivas»). Un conductor de traje lee la noticia desde un estudio que no existe, con la playa de fondo, mientras un Milei generado por inteligencia artificial, con panza y un pañal blanco, camina por la arena. En otro de los pasajes del mismo video, el personaje aparece en un taller, rodeado de herramientas colgadas en la pared y una cama de hierro, siempre en pañales.

Nada de eso ocurrió. Es un meme, y conviene decirlo con todas las letras en tiempos de deepfakes: la imagen es falsa, el registro es falso, la escena es falsa. Lo que no es falso es el uso político que se hizo del video. Lo subió a X un usuario que escribió en castellano: «El video meme que vieron 10 millones de brasileños. Jaja, basta de locos, insultos, etc.» Desde la cuenta Televisión Argentina lo volvieron a viralizar con una frase que resume el estado de ánimo de buena parte de la Argentina: «Este video lo vieron 15 millones de personas en Brasil. Se nos cagan de risa».

El video no flotó en el vacío: aterrizó en un país que desde la noche del domingo no hace otra cosa que reírse del resultado. La campaña brasileña fue, entre otras cosas, la primera del continente en la que los deepfakes fabricados con IA se volvieron contenido masivo: plataformas como Real Xablau permiten armar videos de hasta 30 segundos con la cara de cualquier político. Un video con Lula celebrando un gol de Enzo Fernández en el Mundial superó los 9 millones de reproducciones; el diputado Nikolas Ferreira publicó otro con Flávio Bolsonaro disparando con dos fusiles dentro de una pileta. Después del balotaje se sumaron el registro real de Flávio descubriendo la derrota —bautizado por los usuarios como «ficou só no cheirinho»— y las imágenes creadas por IA de un Bolsonaro llorando: «Esto no existe, es una falla del sistema».

La calle acompañó el chiste. Cuando un cronista argentino transmitía desde San Pablo la noche del triunfo, simpatizantes del PT se le acercaron para cantarle en la cara: «¡Milei agora vai chorar!» («¡Milei ahora va a llorar!»). No era un insulto suelto: era el nombre del presidente argentino usado como cierre de una fiesta ajena.

El único presidente del continente que no lo felicitó

Mientras los mandatarios de la región saludaban al ganador —y mientras Mauricio Macri y el PRO emitían un comunicado propio para marcar la distancia con la Casa Rosada—, Milei eligió el silencio. Ni el presidente ni la Cancillería de Pablo Quirno ni ninguna figura de peso del Gabinete dijeron una palabra sobre el triunfo del PT. Lo único que hizo el jefe de Estado fue repostear mensajes que denuncian fraude sin ninguna prueba: en uno, Lula aparece comparado con Nicolás Maduro; en otro, un medio argentino afirmaba que «Lula quiere robar la elección». Horas antes de la veda había compartido una imagen hecha con IA en la que aparecía abrazado a Flávio, con una frase atribuida: «Confío en que Brasil podrá volver a ponerse de pie».

El contraste quedó retratado en una postal que no necesita ningún montaje. Con Brasil contando 64 millones de votos, Milei salió al balcón de Balcarce 50 junto a su hermana Karina, el canciller Quirno, los ministros Sandra Pettovello, Mario Lugones y Juan Bautista Mahiques y el titular de Diputados, Martín Menem, para filmarse haciendo el gesto viral del «six seven». Ni una línea sobre el vecino. La foto oficial del día la eligió él mismo: un trend de redes mientras el país cambiaba de gobierno, el país que le compra el 12,7% de las exportaciones argentinas y le vende el 21,4% de todo lo que la Argentina importa.

El costo de la apuesta fallida

El papelón no es gratis. Milei apostó a que un gobierno de Flávio Bolsonaro le despejaría el camino para acelerar la apertura comercial del Mercosur, la gran bandera de su política exterior. Esa agenda quedó en pausa: Lula gobernará hasta 2030 con un Congreso en el que la derecha concentrará 303 de las 513 bancas de Diputados, pero con el hombre que lo llamó «ladrón» sentado en la Casa Rosada y sin ninguna intención confesa de fotografiarse con él. Y con un antecedente que no se borra: en julio de este año, el ministro de Hacienda brasileño, Darío Durigan, lo llamó «payaso»; Itamaraty consideró «inadmisible» la injerencia libertaria en la campaña brasileña y el canciller Mauro Vieira llamó a consultas a su embajador en Buenos Aires. Desde el regreso de la democracia, ambos países no habían estado tan lejos.

El talismán roto

Durante dos años, Milei se vendió a sí mismo como el talismán electoral de la derecha continental: celebró a Donald Trump, abrazó a Jair Bolsonaro, viajó a San Pablo a lanzar la candidatura de su hijo, festejó a José Antonio Kast en Chile y a Abelardo de la Espriella en Colombia. En Brasil la apuesta salió mal y el resultado desnudó algo más incómodo que una derrota ajena: el arsenal digital no reemplaza a la política. Es la misma conclusión que dejó este sitio cuando contó cómo el «Ejército de Lula», un canal de WhatsApp que pasó de 50.000 a más de diez millones de seguidores en tres semanas, terminó siendo más eficaz que el aparato bolsonarista. Las redes dejaron de ser un atajo: sin territorio, sin calle y sin una economía que responda, los likes no ganan elecciones.

Con información de Folha de S. Paulo, Poder360, CBN/Globo, Veja, La Nación y Urgente24. El video mencionado en esta nota fue creado con inteligencia artificial: esta redacción lo consigna como material satírico de circulación viral, no como registro de un hecho real.

Share