Por Carlos Tórtora.-

Por primera vez desde que asumió la presidencia Javier Milei, la oposición percibe que ahora la crisis está afectando el núcleo del proyecto libertario: la reelección en el 2027. La brutal caída en las encuestas del presidente fue acompañada en las últimas semanas por otro síntoma tanto o más grave. Esto es una incapacidad de reacción verdaderamente alarmante. Frente al combo del escándalo de Adorni, más el agravamiento del caso $LIBRA, la suba de la inflación y el deterioro del esquema internacional de Donald Trump, Milei sólo deja correr al tiempo absorbiendo así un desgaste mayúsculo. Toda la estructura del poder político se refugia entonces en la resistencia desesperada de Karina Milei a realizar cambios, mientras Luis Caputo se defiende echándole la culpa del fracaso económico a las internas políticas.

Entonces lo que se va deshilachando día a día es la expectativa por Milei 2027, que es justamente la columna vertebral de todo el andamiaje del gobierno. Días atrás, Patricia Bullrich habló en la sede de AmCham y en los pasillos se la mencionaba como la probable candidata presidencial del oficialismo. Aunque nadie en el gobierno levanta la voz todavía, la realidad es que el proyecto reeleccionista empieza a agonizar.

No hacer ola

En este contexto, empieza a profundizarse otro fenómeno: el peronismo ya percibe que tiene el retorno al poder al alcance de la mano y que le conviene que Milei siga en el tobogán pero que no se derrumbe, porque entonces el escenario electoral sería imprevisible. Así es que llama la atención el escaso entusiasmo de la dirigencia del peronismo por profundizar el caso $LIBRA y en el último mes el caso Adorni. De hecho, los voceros parlamentarios para cuestionar la continuidad de Adorni son el socialista Esteban Paulón y el lilito Maximiliano Ferraro, mientras que los peronistas se ubican en un segundo plano. No menos sugestivos son los silencios de Axel Kicillof y Cristina Kirchner, que parecerían temerosos de que Milei vuelque.

En cierto modo, con su moderación, el peronismo se está convirtiendo en el principal dador de gobernabilidad de un gobierno que por momentos parece querer suicidarse. Así es que un Milei candidato que marche hacia una segura derrota es el camino ahora ideal para una oposición peronista que necesita tiempo para ordenarse. Por el contrario, la muerte súbita de la gestión presidencial y la asunción de Victoria Villarruel abriría una Caja de Pandora tal vez incontrolable y el peronismo perdería entonces su principal activo electoral: un Milei candidato condenado a la derrota.

El próximo 29, en Diputados, la presencia de Adorni permitirá probablemente verificar si el peronismo efectivamente privilegia asegurar la continuidad de Milei mientras cae en picada.

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