Por Luis Alejandro Rizzi.-

En el recordado “Harpers” de recoleta solía almorzar con Aldo Ferrer y el entonces socio en el estudio, Horacio Domingorena; esa vez se sumó otro economista, que lucía algo disruptivo y en un momento dijo más o menos: “Miren, amigos, la economía es una cuestión de relaciones y, cuando esas relaciones no armonizan o armonizan mal, hay que prepararse y ponerse los cascos, porque uno nunca sabe dónde pegarán”.

Lo que advierto en este gobierno es que no tiene plan económico, sino objetivos que por sí solos son significantes vacíos, como “superávit fiscal”, “no emisión”, ajuste, motosierra, control sutil de precios y administración del tipo de cambio y de tasas de interés.

Pues precisamente son esas relaciones las que no armonizan e impactan de lleno de mal modo en amplias franjas sociales que tienen un ingreso neto nominal familiar de entre tres a seis millones de pesos.

No me gusta generalizar en base a casos individuales, pero me parece que éste es ejemplificativo; me decía un conocido, en enero para pagar expensas cambié 130 dólares y en abril tuve que cambiar 190, poco más de un 40% más”; luego agregó: “para mí la inflación. de enero a hoy, fue casi de un 40%, no sé cómo mide el INDEC, debe hacerlo bien, no entiendo a los economistas, pero todos los meses tengo que cambiar más dólares…”

Justo esta mañana leía en el portal “Infobae profesional”: “los precios promedio de la economía argentina se encarecieron un 14,3% en moneda estadounidense, abonando así las críticas sobre la pérdida de competitividad.”

A su vez, en el primer trimestre la inflación, virtualmente alcanzó la prevista en el presupuesto para todo el año, lo que significa que, aunque caiga la recaudación, el Poder Ejecutivo -Milei- dispondrá de dinero para distribuir de modo discrecional y por supuesto discriminatorio.

A ello se le suma la subejecución presupuestaria, según CEPA, en “Transporte y Obra Pública: Ejecución extremadamente baja con caídas del 78% al 100% en programas de infraestructura, pavimentación, cuencas, túneles y puentes.”

A ello se sumaría un nuevo ajuste del 2% en cada uno de los ministerios.

También cae la coparticipación.

Vemos entonces que el “superávit fiscal” es pecaminoso, es como si el gobierno “abortara” partidas o una familia diera a uno o más de sus hijos en adopción para que los ingresos familiares alcancen.

Creer que TMAP es virtuoso suena a perversión, parece muy cruel para la sociedad.

En fin, el gobierno no tiene “plan”. Aplica medidas de sábana corta. Esto significa que no sabe o no puede armonizar los fundamentos de una economía de base liberal y perfil capitalista.

Las relaciones, tipo de cambio, tasa de interés, emisión y precios, funcionan mal.

En estos momentos, un déficit fiscal, bien gestionado, podría ser virtuoso si los recursos se administraran bien.

En la Unión Europea se considera razonable un déficit del 5%, para fortalecer sus sistemas defensivos y no depender de las patologías de Donad Trump.

Al gobierno de Milei y “Toto” le sobra población y calendario.

Pedir una suerte de “perdón” con sabor hipócrita y ratificar el supuesto “plan” es un modo de reincidencia criminal.

Cuenta la historia que muchos verdugos le pedían perdón a sus víctimas… Era su trabajo, al fin de cuentas… El de los gobernantes es otro diferente y opuesto.

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