Por Paul Battistón.-

Lo primero que me viene a la memoria ante los acontecimientos de Bolivia es el recuerdo del puntilloso trabajo de los medios militantes y del acoplamiento de la casi totalidad del resto de los medios de información montados en la “corrección” hablando del modelo Evo Morales como una alternativa válida. Aun construida a base de las idioteces de siempre fue validada como exitosa. Quizás pensaron que Evo había dado con la fórmula de las maravillosas proporciones exactas de despropósitos, infantilidades y estupideces para que la combinación tuviera resultados positivos.

La bendita inercia con la que esa disciplina llamada economía dibujada con la simbología de la matemática exacta para describir una física elástica resultante de interpretar un azaroso designio social ha sido siempre el refugio en el que los populistas logran desacoplar la interpretación de las reacciones catastróficas como fruto de sus acciones de inoperantes o felones (o ambas cosas al mismo tiempo)

Pareciera que en la comunicación se ha generado también cierto formato de fenómeno propicio a ser entendido maquiavélicamente como inercia (excelente forma de cubrirse), lo de maquiavélico es porque claramente no es un fenómeno casual, es por elección. Hay una gran diferencia entre confianza y confianza (indicador de aceptación de una variable económica) pero se aceptan con el mismo sonido, con las “inercias” ocurre algo parecido.

Si Perón, Chávez o Kirchner no bastaron para entender entonces no hay remedio o quizás el remedio está en falta programada. También se puede consultar la enciclopedia cubana siempre eterna aunque pareciera resultarles de difícil lectura o quizás aceptan una lectura con la puntuación cambiada de lugar. Mismas palabras, significados alternos.

De todas formas y olvidándonos de este Evo acosado por la justicia podemos recordar a ese Evo haciendo las maravillas con las que otros populistas destruyeron naciones promisorias. Nacionalización de la banca, de la minería, más de 50 empresas estatales creadas sin dar rédito y más de 1000 millones de dólares invertidos en obtener nada de litio.

Por suerte aún tenemos esos medios sosteniendo esa forma de interpretación obtenida micrófono en mano ante las voces de la desesperación, aisladas para el contexto propicio que dejan por probado que en 6 meses Bolivia fue destruida.

El alto cayendo sobre La Paz vociferando su crítica condición no difiere en su sustancia del preliminar conglomerado urbano bonaerense en 1945 pintando con tiza en los parabrisas de los vehículos circulantes “viva Perón”. Bolivia debería haber leído con atención la historia Argentina. A la distancia de casi un siglo y del abandono permanente sería un milagro que escribieran con tiza en lugar de hacerlo con la agitación de la revuelta.

La división sobrepaso límites brumosos para comenzar a decantar límites físicos con cartografía aún verbal.

El futuro de Paz no es el de héroe con suerte es el de la nada misma, pero si la nada lo esquiva siempre será recordado con rencor por la labor que le tocara. Bolivia tiene por ahora dos futuros por delante el de sangre o el de la disolución pareciera no haber otro pegamento

¿Qué habría pasado en Argentina si Perón nunca hubiera vuelto de Martín García o si Chávez no hubiera sido repuesto tras la asonada fallida que lo alejó dos días del poder en 2002?

El futuro de una Bolivia entera no es posible con Evo dirigiendo la agitación golpista, él mismo ha creado la división que supera las clases sociales con claras segregaciones territoriales y él mismo ha sido quien pretendió burlar la democracia con fraude en un país donde 150 golpes o intentos de golpes precedentes hacen historia.

Paz fue electo sin fraudes, Evo es el elegido de quienes no soportan el consecuente ajuste tras las políticas económicas del MAS de Evo.

En otro momento Bolivia sería insignificante, hoy estamos en el nuevo ajedrez donde los continentes enteros han sido negociados y el inventario de minerales soportes de las nuevas tecnologías está al día.

Sospecho que Evo puede ser abducido por la perdurabilidad de la simulación democrática y la conservación del formato geográfico de Bolivia.

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