Por Luis Alejandro Rizzi.-
La carta que Messi le escribió a su padre no dejó de sorprender, por la sencillez de su contenido y la profundidad de una identidad nosística entre ambos.
En esa carta no se habla de “yo”; el narcicismo brilla por su ausencia, así como cualquier síntoma de egolatría o egoísmo
Esa carta expresa, además, un estilo de vida y una calidad de liderazgo ausente en nuestras dirigencias.
Su lectura me pareció una utopía o esos sueños que por su realidad nos confunden con la vigilia
Messi quizás en esa carta hizo su mejor “jugada” de la vida. No quiero caer en la cursilería de los bárbaros de calificarla como histórica o algo extraordinario. Fue simplemente una carta que nos muestra los límites de la vida y la dimensión del bien.
Es una demostración de cultura.
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