Por Luis Alejandro Rizzi

No me ocuparé más del tema Adorni. Este degollado políticamente, pasa que la cimitarra del verdugo, la sociedad, pasó con tal velocidad por su cuello, que aún no percibió el efecto. Su cabeza comenzará a rodar por las escalinatas de comodoro 3,1416, como ya está rodando por las cloacas morales del gobierno.

La sociedad argentina comenzó nuevamente a salir a las calles y cualquier causa noble es motivo suficiente, desde el cura “disc jockey” hasta el funeral del indio Solari.

La gente se autoconvocó generando este nuevo fenómeno que se llama “contrademocracia, no en el sentido anómico de la sociología ni anárquico de la política, sino más bien como expresiones de desencanto contra la dirigencia política y, particularmente, contra esta deshumanización que se esconde tras el maravilloso fenómeno del desarrollo tecnológico, que pretende convertir al mundo en una “Babel” sin principios para pensar, criterios pata decidir, ni orientación para actuar, como lo explico León XIV, en la que debió llamarse “Rerum Novarum 135 años después”.

En aquella época se necesitaba crear una doctrina social; hoy se necesita una nueva doctrina tecnológica, o más bien una reculturización, contra “la pretensión de un lenguaje único —incluso digital— capaz de traducirlo todo, incluso el misterio de la persona, en datos y rendimientos. Éste es el riesgo de la deshumanización…” como también lo expresó León XIV.

El “mileísmo” no pasa de ser una sofística bartolera y chabacana. Sólo cree en la moral del lucro, por eso Adorni es un emblema, diarreico por supuesto, que define un modo de ser y de creer.

La tecnología -IA mediante- nos convertirá en “avatares reales” donde la existencia pasará a ser una virtualidad.

Esta reacción “contrademocrática”, tiene una particularidad: reacciona contra la falta de acción o la mala acción de las dirigencias, o contra su idea de que la tecnología es el medio para desculturizar la vida.

El martilleo constante del macaneo tecnológico podría hacer real un mundo distópico.

El mileísmo no deja de ser un experimento sobre la posibilidad de explotar, en beneficio de oligarquías tecnológicas, la estupidez humana.

La “contrademocracia” es un modo de reacción contra la pretensión distópica que oculta la IA.

Termino con una pregunta: la guerra EEUU, Israel, Irán terminará hoy o mañana. Esa guerra generó un gasto que se mide en “billones” que pagará el contribuyente, que se empobrecerá un poco más, pero ¿a quién benefició… a los Musk, los Thiel y algún otro…?

La IA dice: “Víctimas en Irán: Los balances oficiales y de organizaciones de derechos humanos, como la Fundación de los Mártires y la Organización de Medicina Legal de Irán, han reportado cerca de 3.470 muertos y más de 20.000 heridos debido a los bombardeos conjuntos.”

Al fin de cuentas “una bagatela humana”, la elite tecnológica industrial guerrera ganó mucho con un “mínimo de muertes”.

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