Por Luis Alejandra Rizzi.-
El eje político tiene que ver más bien con el alineamiento político de los estados, que en general los sucesivos gobiernos respetan.
En nuestro continente, un eje lo constituye México, Brasil+BRIC, que vincula a la región con Rusia y China, y de modo indirecto con la “ franja de la ruta y la seda”.
Keiko Fujimori, en su discurso de asunción de la presidencia del Perú, no dio ninguna definición sobre política exterior, sin embargo, al hablar tan intensamente de la necesidad de inversión, que aceptaría de buen grado inversión China para desarrollar su precaria infraestructura especialmente de rutas y conectividad internas, es posible que su silencio en la cuestión haya sido elocuente.
La alternativa al “eje” es la línea que más que unir subordina a Milei a Donald Trump. La “línea política”, a diferencia del “eje”, es más personal que institucional y Milei aceptó de buen grado convertirse en su “vocero” en América Latina, y a la vez una suerte de “patovica” de la región para por lo menos sabotear el “eje”, que en la región lideran México y Brasil y más allá supervisa China.
El eje incluye, además, a las dos mayores economías de la región y muy posiblemente goce de la simpatía de Canadá.
China, con su política de la franja de la ruta y la seda a la que adhirió Perú, construyó en ese país el puerto de ,con una inversión de algo más de tres mil millones de dólares, ubicado a menos de 100 km. de Lima, que se inauguró en el año 2024 con la presencia del propio Xi Jinping.
Es difícil saber si Milei pudo tocar el tema con la Sra. Fujimori. Todo indica que no y que sería mejor que ni lo intente.
China, por medio de sus bancos de desarrollo, invirtió en los últimos 15 años más de 150 mil millones de dólares, el equivalente a un plan Marshall actual.
El único beneficio que logró Milei con su obsecuente subordinación a Trump fue el rescate del 9 de octubre pasado que le salvó el gobierno. Tengamos presente que Kristalina Georgieva, la CEO del FMI, dijo en su visita a la Argentina que el país no necesita más fondos frescos, y que si los necesitara debería recurrir al mercado, lo que podría ser un amable mensaje del “amigo” Trump.
Las líneas políticas son circunstanciales y su levedad las hace sensibles a un simple estornudo.
El propio Milei dijo: “China no nos pide nada a cambio”, de modo inconsciente comparó con Trump.
Esto es una realidad. China tiene un proyecto que desde luego no es de beneficencia, es de poder y de reparto.
La línea de sumisión que propone Trump es de dominio y subordinación y de aranceles.
China tiene un proyecto político sustentado en su cultura.
EEUU, con Trump, tiene un proyecto de dominio sustentado, valga la redundancia, en la barbarie de sus “sabios bárbaros”.
31/07/2026 a las 6:33 PM
Seguimos en el chiquitaje; hay que admitirlo.
Perdimos tantos trenes que ya ni estaciones quedan.
Hoy, apenas, si somos furgón de cola de los grandes.
No quiero ser optimista; pero pasarán centurias hasta que los argentinos vuelvan a ver algo de lo que alguna vez fue.
Operamos mal y el corazón quedó herido.
Un trasplante; será difícil.
31/07/2026 a las 6:45 PM
EL QUE NO TIENE NADA QUE HACER EN LA PCIA. DE BS.AS., QUE SE VUELVA A SU PROVINCIA.
31/07/2026 a las 7:16 PM
La opción en cuanto a si China o Yanquilandia, se hace harto
dudosa cuando uno reflexiona que si optáramos por los
yanquis, continuaremos recibiendo infinidad de «Mac Donalds»,
y si fuera con los chinolis nos expondríamos a que continuaran
enviándonos contenedores con los destornilladores que sirven
nomás para dos tornillos, y los paraguas que aguantan apenas
tres lluvias.
No es fácil. La ardua decisión exegiría extenuadas horas de
profunda reflexión. En su defecto podríamos caer en el error de
aquel salame Ministro de Economía Aldo Ferrer que habíamos
soportado durante uno de los gobiernos militares, que pontificó
el «VIVAMOS CON LO NUESTRO», desatando idéntica hilaridad a
la que ya habíamos experimentado en los años cincuenta, cuando
el otro salame Perón se había puesto a fabricar autos.
No olvidar : Suiza figura entre los popes del mundo con tan solo
el chocolate y los relojes, y cuando la gloriosa «generación de los
ochenta» nos había situado en el séptimo lugar del ránking de las
naciones, eran el trigo y las vacas. ( » O tempora, o mores ! ! » ).
01/08/2026 a las 8:41 AM
El propio Roca hablaba de la necesidad de avanzar hacia la industrialización, así como no poco de sus allegados. Pero lamentablemente prevaleció la postura de nuestros liberales de pacotilla, que beneficiados por el auge de la exportación de productos primarios – dos tercios del comercio mundial en ese entonces-, con pingues ganancias y poca inversión, renunciaron alegremente (dilapidando recursos en lujos improductivos para simular ser lo que no eran) a la industrialización. Los que siguieron el camino inverso, EE. UU., Alemania, Japón, por poner algunos ejemplos, hoy son lo que son, y Argentina es lo que es, un país aferrado a una economía primaria y con cráneos liberales empeñados en mantenernos en el subdesarrollo. Y la frutilla del postre, un libertario empeñado en hacernos retroceder un siglo y medio, soñando volver al país de las vacas gorda (y los peones flacos).