Por Luis Alejandro Rizzi
“Hay muchas probabilidades de que estemos en una burbuja de beneficios, porque esta expansión [de IA] va a terminar en algún momento, y seamos sinceros, los bancos también están en el comercio de la IA”, dijo. “Quiero decir, estos tipos ganan cientos de millones de dólares cuando sacan a bolsa estas empresas.” Stanley Druckenmiller, Financial Times.
Inicio esta nota con esta transcripción, para poner en evidencia que antes que nada el tema de “IA” es un fenomenal negocio bursátil y existe “una burbuja de ganancias”, lo que significa que también alguien pierde, en general los contribuyentes.
Esa afirmación además proviene de una persona que dice que ha estado apostando contra el euro y la libra desde principios de año, posiciones que aclaró que eran mucho menores que las que ha tomado históricamente en divisas, a veces haciendo apuestas que valían el doble de sus activos netos
La trama denota asimismo no sólo que Trump, evito decir EEUU, ataca a Europa exigiendo un incremento en los gastos de defensa, sino además económicamente apuntado monetariamente contra el euro y la libra.
Vale decir al pasar que, para Trump, las Malvinas son sólo un ingrediente de sus ambiciones personales.
Volvamos a la educación.
Cuesta entender este debate que se ha promovido, más desde la defensa de intereses financieros, que por un real interés en la educación.
Sin embargo, este debate, llevado ahora al campo educativo, genera preocupación y desconcierto en las sociedades, en la gente común.
La IA es un medio tecnológico que facilita y agiliza la resolución de problemas, y ayuda no sólo en la investigación científica sino como instrumento de la educación.
En mi época de estudiante secundario en el Colegio Nacional de Buenos Aires, se concurría habitualmente a la biblioteca para consultar libros y potenciar el conocimiento.
Leía que la provincia de Buenos Aires señalaba que “buscamos acompañar a las escuelas en la construcción de criterios propios, sin bajar una prescripción única, para que puedan decidir cuándo y cómo incorporar la inteligencia artificial. Este es un campo en plena expansión, lo que hicimos hasta ahora es una base, no un tema cerrado”.
El principio directriz me parece correcto, y de algún modo se corresponde con la metodología de la mayéutica.
La utilidad de la IA dependerá del contenido que se esté tratando y del nivel de pensamiento y razonamiento que exija la circunstancia.
Educar tiene varias aristas, la esencial es trasmitir cultura, lo que se logra mediante el diálogo, la conversación, el método socrático.
En esa conversación seguramente en algún momento haya que recurrir a la IA, como a una biblioteca en busca de libros o a un archivo periodístico para examinar, desde la fuente, una doctrina, una investigación, una hipótesis o experiencias, pues, reitero, la IA es un medio más.
La vida y el desarrollo de las civilizaciones van incorporando naturalmente lo nuevo que sustituye a lo viejo, como el arado a la yunta de bueyes.
Consecuencia de los resultados de las PISA 2025, se comprobó que los jóvenes piensan menos, entienden también menos y fue doloroso para Occidente que China, Corea del Sur y Japón hayan superado el promedio de puntos y los países de Occidente hayan retrocedido.
En mi opinión hay una diferencia: el mayor esfuerzo de los estudiantes asiáticos responde más a una convicción cultural, que al nivel de inversión presupuestaria.
El vicio de Occidente es que, como lo advertía Ortega, la educación dejó de trasmitir cultura para sólo trasmitir conocimientos.
No es que deba haber una materia “cultura”, como tampoco debe haber otra que se llame “IA”.
En Occidente, el concepto cultural fue vaciado de contenido. No se tuvo en cuenta que lo que enamora al educando es el marco cultural en el cual se adquieren conocimientos, y las profesiones se convierten en oficios comerciales.
En ese contexto, la IA le “facilita” al educando su tarea. Equivale de algún modo a aquellos compañeros de colegio que “aprendían de memoria” y así facilitaban sus altas calificaciones.
Poco importaba si pensaban o entendían lo que declamaban o decían, ese fenómeno se repite agravado con la IA
La escuela, me refiero a los tres niveles, debe volver a la conversación y el diálogo, eliminar el conocimiento apodíctico y tener que cuenta que la educación es algo de nunca acabar.
Lo dijimos al inicio, la IA, un fabuloso negocio financiero, terminará de destruir a la educación, salvo que la burbuja estalle y nos muestre desnudos.
La educación es mucho más que un tema financiero.
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