Por Carlos Tórtora.-

Días atrás publicamos que la supuesta polarización entre Axel Kicillof y Sergio Massa deja espacio para la aparición de un nuevo candidato a presidente, patrocinado por varios gobernadores. Y hace 72 horas se supo que el jefe político de Santiago del Estero, Gerardo Zamora, estaría por dar el paso al frente.

Esta candidatura, tal vez respaldada por cuatro gobernadores peronistas y un radical, expresaría la insatisfacción de la dirigencia del interior tanto con Kicillof como con Massa, dos dirigentes típicamente bonaerenses.

La jugada de Zamora, si se concreta, podría apuntar a ser el que defina la polarización inclinándose por el axelismo o la alianza de cristinistas y massistas.

Claro está que hasta ahora todos los actores se mueven en función de una PASO para definir las candidaturas presidenciales, pero eso es lo que ahora está en duda.

El suspenso manda

El martes próximo empezará en el Senado el debate en comisiones de la reforma electoral y recorre las bancadas peronistas una ola de preocupación por la versión de que Patricia Bullrich estaría arribando a la mayoría absoluta para darle media sanción a la ley.

Según fuentes de La Cámpora, si se suspendieran las PASO, el cristinismo prepararía el rápido lanzamiento de una candidatura presidencial -posiblemente de Juan Grabois-, para mostrarle a Kicillof que perdería el voto de izquierda.

En cuanto a Kicillof, si no hay PASO, debería enfrentar nuevas presiones de los intendentes de su Movimiento Derecho al Futuro para desdoblar la elección provincial.

La tendencia ahora es a esperar hasta que las dos cámaras se definan. Pero los tiempos pueden complicar seriamente el proceso.

Como acaba de advertir la Cámara Nacional Electoral, el inicio del cronograma en febrero obliga a que la reforma electoral esté sancionada entre octubre y noviembre. Y esto hoy es más que dudoso.

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