Por Carlos Tórtora.-

La conmoción provocada por el giro malvinero de Javier Milei funcionó como una excelente cortina de humo para disimular la aprobación de los pliegos de Pablo Yadarola y Pablo Bertuzzi como jueces de la Cámara Federal de Apelaciones porteña y la sucesión de fallos favorables al gobierno que se sucedieron después.

La sentencia más notable es, por supuesto, la que ratifica la exclusión de la causa $LIBRA de cinco querellantes, abriendo así el camino para un cercano cierre de la investigación.

Impresiona pero no sorprende, entonces, que el gobierno esté precipitando de este modo fallos que lo favorecen. Lo que sí sorprende es que Mauricio Macri haya resultado beneficiado en menos de una semana con dos fallos de la renovada Cámara Federal.

Al día siguiente de asumir, Bertuzzi y Mariano Llorens no sólo firmaron el fallo sobre $LIBRA sino otro ratificando el archivo de la investigación por la presunta defraudación al Estado mediante el préstamo que en el 2018 contrajo Macri con el FMI, fallo que también beneficia a Luis Caputo y Federico Sturzenegger.

En el segundo fallo, la Cámara confirmó el sobreseimiento de Macri en un caso de espionaje ilegal. El mismo se había iniciado en el 2020. Cristina Camaño, interventora en la AFI, denunció que, como parte de los análisis de rutina de soportes tecnológicos del organismo, se había encontrado un disco rígido en el que estaban almacenados los correos electrónicos de una serie de personas. Entre los espiados estaban Rodolfo Tahilade, Verónica Magario, Elizabeth Gómez Alcorta, Laura Alonso, Nicolás Massot, Luis Majul y Carlos Castagneto. La Cámara confirmó entonces el sobreseimiento de Macri antes resuelto por el Juez Federal Marcelo Martínez de Giorgi.

Una trama para develar

La Cámara Federal en cuestión está actuando, en la trama montada por el Ministro de Justicia Juan Bautista Mahiques, como el brazo judicial de la Casa Rosada. Trascendidos que surgen del PRO dan cuenta de que los fallos en cuestión formarían parte de una nueva negociación secreta entre Milei y Macri. Y uno de los puntos centrales de la misma serían los votos de los tres senadores nacionales del PRO para la media sanción en el Senado del proyecto de Reforma Electoral que este 15 empezará a tratarse en comisiones.

La situación es realmente compleja para el gobierno, porque Patricia Bullrich estimaba hace poco que el gobierno todavía no contaba con la mayoría absoluta que es necesaria. Los votos de los tres senadores del PRO podrían ser entonces fundamentales. Pero hay que ver si Macri realmente cuenta con ellos, porque en su partido predomina el interés por preservar las PASO.

Por su parte, la Cámara Nacional Electoral dio su presente en el tema y le advirtió al Congreso que deben cumplirse los estándares internacionales. Es decir, que la reforma electoral debería sancionarse entre tres y seis meses antes de que comience el calendario electoral, que se pone en marcha en febrero. Es decir que el límite estaría entre octubre y noviembre.

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