Por Carlos Tórtora.-
Dos ataques de Javier Milei generaron en algunos medios una fuerte especulación política. Se trata de la acusación a Lula da Silva de haber financiado la campaña presidencial de Sergio Massa en el 2023 y de la imputación de ladrón a Ignacio de Mendiguren, integrante del Frente Renovador.
Así es que se interpreta que el presidente empieza a intentar polarizar con el massismo, con el obvio objetivo de complicar la interna del PJ.
Es curiosa la acusación a Lula de financiar a Massa, por cuanto sobran pruebas de que éste no sólo fue el mentor de la irrupción de Milei para debilitar a Juntos por el Cambio, sino que también lo financió.
Yendo al tema principal, el supuesto plan del oficialismo consistiría en devolverle centralidad a Massa para que se presente como candidato a presidente y ponga en riesgo a Axel Kicillof. De ahí en más podría especularse con que se generarían mejores condiciones para la ruptura del PJ, algo en lo que casi nadie cree.
Obviamente, en este punto los intereses de Milei confluirían una vez más con los de Cristina Kirchner, que estaría ansiosa por impulsar una alternativa a la candidatura del gobernador.
El actual ruido alrededor de la eventual presentación de Cristina como candidata en las PASO sería sólo acción psicológica, porque la justicia electoral no lo permitiría. Ella debería ungir un precandidato y éste puede ser Massa.
El supuesto plan libertario se explicaría por el olor a fracaso que, después de cinco meses, tienen las negociaciones del gobierno con los gobernadores, el PRO y la UCR para eliminar las PASO.
Hundiéndose cada vez más en las encuestas, el gobierno ya sabe que le sería casi imposible ganar un ballotage y que necesita entonces imponerse en primera vuelta, o sea que el peronismo se rompa.
Un cisne negro
Claro que la idea de convertirlo a Massa en el competidor de Kicillof chocaría con dos serios problemas. El primero es que el tigre sigue muy bajo en las encuestas y, por algún motivo poco claro, no aparece en los medios para hablar de temas de actualidad.
También están los que dicen que el motivo poco claro del silencio de Massa sería el caso SIRA (Sistema de Importaciones de la República Argentina). La investigación la llevan el juez Federal Ariel Lijo y el Fiscal Franco Picardi. Éste hace un mes intimó a los funcionarios que dirigen la Aduana a que informen qué funcionarios intervinieron en las operaciones de SIRA.
Durante la gestión de Massa como Ministro de Economía, se aplicó el SIRA como una regulación del acceso al dólar oficial en las operaciones de importación.
Ahora se investiga una presunta red de coimas de entre el 10 y el 15% del monto de la operación para eludir los circuitos burocráticos. Con una brecha cambiaria del 90%, el negocio era más que suculento y se habla de corrupción por un total de 6000 millones de dólares.
Matías Tombolini, el entonces Secretario de Comercio de Massa, está en la mira judicial.
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