Por Gustavo Oscar Colla.-
En los días que corren nos vemos invadidos por noticias referentes a la modificación de leyes que tienen que ver con el ámbito laboral, con opiniones de todo color y pelaje.
Como persona que ha transitado todos los años de vida en este país en el que he nacido, y vivido siempre, lo que por lógica incluye infancia, adolescencia, escolaridad primaria, secundaria, universitaria, trabajo en relación de dependencia, trabajo como Pyme de servicios profesionales generando puestos de trabajo, incluyendo al día de hoy situación de jubilación con trabajo activo, he visto y vivido muchas cosas, desde lo político, económico y por supuesto laboral. Me resulta imposible tolerar que todas las normativas, laborales incluidas, que regulan nuestras vidas y patrimonios, sean dictadas por impresentables que jamás en sus vidas trabajaron en el sector privado y generaron tan sólo un puesto de trabajo, salvo, como vitalicios de la función pública, el nombramiento de asesores/parientes/ñoquis, a los que mantenemos quienes nos levantamos cada día para encarar la lucha diaria para sobrevivir. Les ruego encarecidamente, periodismo incluido, suprimir del lenguaje la palabra «laburante», término demagógico vacío de contenido preciso, ya que la franja es infinitamente abarcativa.
Resumiendo: contradicción obscena, si las hay.
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