Por Alberto Buela.-

Este es un dicho que se ha puesto de moda en el ámbito del periodismo actual, con el cual desean “los analfabetos locuaces” poner distancia entre sus opiniones y la realidad de los hechos. Sobre todo, si estos no les complacen.

No cabe duda de que el dicho encierra alguna verdad. El dato es objetivo y el relato subjetivo, pues supone la interpretación del dato. Y hoy el periodismo es, fundamentalmente, interpretativo.

Estamos en plena guerra entre Israel y Estados Unidos contra Irán y los datos que nos ofrecen son: Israel no tiene muertos, Estados Unidos unos pocos y por errores propios, mientras que Irán tiene miles y miles.

El relato dice que la causa de la agresión judeo-yanqui es que Israel iba a ser la víctima potencial de Irán y sus bombas atómicas y Estados Unidos salió en su defensa pues ambos son Estados intercambiables- cuando digo uno, digo el otro. Y cuando digo el otro, digo uno- mientras que Irán encarna la maldad absoluta.

El costo de esta guerra retumba en todo el mundo y lo afecta económicamente por el aumento desmesurado del precio del petróleo que afecta a la economía mundial.

¿Qué hay detrás? ¿El peligro de un ataque nuclear o la expansión del Estado de Israel?

Las quejas ya comienzan a escucharse, principalmente, en los Estados Unidos, donde sus mejores analistas políticos,económicos y geopolíticos como Yakov Rabkin- especialista en sionismo-, Jeffrey Sachs, Tucker Carlson, Chass Freeman, J. Mearshheimer y S. Walt en “The Israel Lobby and US Foreign Policy”, se quejan del dominio y manejo del lobby sionista sobre el gobierno norteamericano. Ellos señalan diferencias interesantes sobre el tema y así distinguen: sionismo cristiano; sionismo judío y judaísmo tradicional.

Atribuyen la creación del Estado de Israel al sionismo cristiano anglosajón y no al sionismo judío, al que clasifican como nacionalista al estilo de los nacionalismos del siglo XX. Mientras que al judaísmo tradicional, aquel que practican la mayor parte de los judíos que viven cómodos, donde pueden ejercer sin problemas su religión y hacer sus negocios, en los diferentes Estados del mundo.

Personalmente no creo que haya sido el sionismo cristiano el creador del Estado de Israel sino el nacionalismo judío o sionismo israelí el que logró crearlo, con gran atraso con respecto a los otros Estados nacionales.

Tengo la impresión de que estos agudos pensadores están abriendo el paraguas antes de que llueva, porque se ven venir una gran tormenta antijudía en el mundo, sobre todo en Norteamérica.

Tengo para mí que la creación del Estado de Israel fue un gran error de la inteligencia política judía de principios del siglo XX, que llevada por el nacionalismo de su época se metió en un berenjenal del que hace setenta años no puede salir. Y en lugar de retroceder para aunar filas, pretende avanzar indefinidamente hacia un imposible Gran Israel del Nilo al Éufrates.

Los costos de esta fantasía, sumados a los costos para USA de la guerra contra Irán, en que la fue implicada, son impredecibles.

Volvamos al título “Dato mata relato”.

Es sabido que aquello que muere primero en la guerra es la verdad, de modo tal que todos los datos que recibimos son en su mayoría falsos. En Israel la censura es absoluta, no hay muertos, no hay crímenes por parte de ellos como el bombardeo indiscriminado sobre Beirut. En Irán la censura se paga con la vida, como ocurrió con el joven deportista. En Estados Unidos la censura funciona como exceso de información que termina produciendo una desinformación masiva.

En cuanto al relato, ya viene prehecho y predeterminado para que el mundo siga en Babia, es decir, estar distraído o ajeno a lo que sucede en su alrededor.

Nosotros como argentinos e iberoamericanos debemos, según nuestra costumbre, estar atentos para recibir aquellos que vienen de la post guerra,que siempre es peor que la guerra, y recibirlos con gentileza pero distantes, no implicarnos en sus odios y luchas como lo acaba de hacer el irresponsable de nuestro actual presidente.

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