Por Otto Schmucler.-

¿Por qué rifar los beneficios de las varias cosas positivas de su gobierno, que le dieron una alta imagen positiva en sus primeros casi dos años de gobierno, donde cumplió con muchas de las cosas que había prometido cuando le pidió el voto a la ciudadanía, como ser, sepultar la forma de “hacer política de casta”?

¿Qué más necesita que le cuenten del señor Adorni cuando un tal Baby Etchecopar explicó (está el video), como pocos lo han hecho, quién era el Jefe de Gabinete actual cuando no tenía un mango para llegar a fin de mes y él lo ayudaba dándole participación como panelista en su programa Basta Baby?

Resulta que de buenas a primeras el mismo al que le regalaban medias para ayudarlo en su vestimenta es un adinerado funcionario de clase media al que se le encuentran propiedades y viajes a lugares soñados del Caribe en jets privados (pagados en dólares cash) cada día que la fiscalía pide información sobre su crecimiento patrimonial.

Ojo que no es que estemos hablando de “hace mucho tiempo”; fue entre 2021 y 2023, sólo tres años atrás.

Lo peor no es que el Presidente haya decidido hacer la vista gorda o bancarlo, como forma de decir, “a los míos los echo yo, no el periodismo”, sino que actúa de manera desafiante ante el ciudadano que le dio el voto abrazándolo en público en una sobreactuación que repugna.

Ya lo había hecho con Espert el año pasado tras haber salido a la luz depósitos por 200.000 verdes que un tal Fred Machado (empresario detenido a la espera de la extradición a EEUU, un tribunal de Texas lo acusa de tráfico de drogas).

No muy distinto fue su tozudez para sostener por más de un año la postulación a una de las dos vacantes en la Corte Suprema de la Nación.

Hoy, según encuestadoras serias, su imagen negativa supera a la positiva.

Después de 2026 viene 2027… ¿Y después?

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