Por Carlos Tórtora.-

El mayor activo con el que cuenta el gobierno para recuperarse de la actual crisis es el amesetamiento en las encuestas y la baja de la inflación de abril. No es mucho pero es más de lo que tenía hace una semana. Es así que Milei hizo un raid mediático para tratar de instalar la idea de que hay una recuperación mientras los mercados dicen lo contrario, suben los costos de los seguros anti default y el Departamento de Estado lo llama a Santiago Caputo para decirle que no ignora que la situación es grave.

Pero hay un factor que puede darle bastante rédito político a Milei, porque él sabe cómo explotar este tipo de temas y es la interna peronista. El cristinismo parece decidido a no resignarse a la instalación de Axel Kicillof como candidato a presidente. Hace cuatro días, el exgobernador de San Juan y ahora diputado nacional, Sergio Uñac, anunció que se postulará para presidente. Uñac habla seguido con Cristina Kirchner y podría encabezar una fórmula para enfrentar a Kicillof en las PASO, si es que el Congreso no las deroga o suspende.

El caso es que La Cámpora necesita instalar urgentemente la idea de que la interna por la candidatura presidencial no es una ficción.

El mito del eterno retorno

No por nada, el cristinismo está instalando la desopilante idea de que si el año que viene gana el PJ, Kicillof o quien sea debería comportarse como un Héctor Cámpora de Cristina. Así lo dijo una de las voceras del sector, la senadora bonaerense Teresa García. En términos de lógica política esto es proponerle a la sociedad que vote para devolverle el poder a la expresidenta, que sigue muy relegada en cualquier encuesta. Semejante discurso empuja a los gobernadores peronistas en dirección al gobierno y deteriora a Kicillof, es decir que favorece ampliamente a Milei.

Pero hay una realidad subyacente que también favorece al gobierno y es que el peronismo está fracturado en el Congreso. Anteayer, 13 de los 25 senadores peronistas votaron a favor de que Carlos Mahiques, padre del ministro de Justicia, continúe cinco años más como juez de casasión penal. Sólo los cristinistas duros se opusieron. En Diputados pasa algo parecido, porque el bloque está dividido entre los que quieren interpelar a Manuel Adorni y los que sostienen el insólito argumento de que el jefe de gabinete debe continuar porque desgasta al gobierno, que es como decir que Luis Caputo no debe renunciar así crece más el voto peronista.

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