Por Carlos Tórtora.-

Las versiones sobre conspiraciones para defenestrar a Javier Milei con el visto bueno de al menos una parte importante del Círculo Rojo ya son moneda corriente. Pero de las distintas tramas políticas que se tejen, la que más dispara la paranoia libertaria es la posibilidad de un acuerdo entre Mauricio Macri, Patricia Bullrich y Victoria Villarruel. ¿Qué escenario se perfila? Macri podría poner el PRO al servicio de la candidatura presidencial de ella, que se proyecta mejor en las encuestas y quedarse él como el armador del futuro gobierno. La vicepresidenta, por su parte, se haría cargo del Poder Ejecutivo y completaría el período presidencial en caso de que las variables económicas -o sociales- se descontrolen y que Milei opte por renunciar.

Se trata de un entendimiento bastante trabajoso por cuanto los resentimientos entre el expresidente y la senadora son profundos. Y, como es lógico, esta última y Villarruel no se llevan bien. Pero la fuerza de la realidad puede llegar a imponerse, sobre todo si el gobierno no consigue repuntar y se consolida entonces una nueva caída en las encuestas.

Las posibilidades de que semejante entendimiento prospere están en función de un factor fundamental: si el gobierno consigue sostener la baja de inflación junto con algún indicio de reactivación, Milei tendría cierto margen político y esto atenuaría los armados opositores. Pero lo más probable es que la caída sea irreversible.

Abrir el paraguas

Por lo pronto, ayer empezó a materializarse el portazo de Bullrich que anticipamos días atrás, porque Karina empezó a empujarla fuera de la Casa Rosada al prohibirle participar de las reuniones de gabinete. Horas antes, el presidente había dicho lo contrario al querer distender los ánimos restándole importancia al hecho de que la senadora hubiera desafiado nuevamente a Adorni presentando ella su declaración jurada.

Influido tal vez por el fantasma del pacto entre Bullrich, Macri y Villarruel, Milei habría ordenado que se hiciera trascender que él y ella se verían la cara en el Tedeum del 25, algo que no ocurre hace rato y significaría cierta cuota de distención.

Aunque es alérgico a las largas y fatigosas operaciones políticas, Milei tiene sin embargo talento para intuir cuando lo están acorralando, que es lo que ahora se va insinuando.

Por el contrario, Karina arremete frontalmente contra los que la cuestionan y tiene muy poca cintura política.

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