Por Carlos Tórtora.-

La urgencia del gobierno para que el Senado suspenda o derogue las PASO tendrá que esperar a agosto. El sondeo de senadores que ordenó Karina Milei dio resultados concluyentes: lo único que podrá adelantar el gobierno durante julio es terminar el nuevo proyecto con la incorporación de las colectoras para diputados nacionales. El tratamiento en comisión y luego en el recinto quedarían entonces para agosto.

A Javier Milei los tiempos no se le presentan fáciles. Si no puede exhibir la carta triunfal de la suspensión de las PASO, perdería credibilidad el lanzamiento de su campaña para la reelección. Y a su vez, si no activa rápido el Milei 2027, corre el riesgo de que Patricia Bullrich aproveche el vacío y se posicione como precandidata presidencial. Justamente para agosto, la senadora tiene prevista una gira proselitista por Santa Fe y otras provincias.

Lo que ocurre es que la operación rebote en las encuestas montada por la Casa Rosada no bien renunció Manuel Adorni, terminó en un notorio fracaso: la mayor parte de las mediciones ratificaron que Milei sigue en caída y que la gente se guía por los números de la microeconomía, no de la macro.

Si entonces la reforma electoral se dilata, los números siguen empeorando y Bullrich empieza a mostrarse candidata, a Milei no le quedarían prácticamente conejos en la galera.

La hora de los cálculos

La foto de hoy en Tucumán con una docena de gobernadores es un pobre consuelo para el presidente. Unos cuantos mandatarios están dedicados a especular acerca de si puede instalarse un cambio de marea electoral. O sea, la construcción de un voto mayoritario a favor de una mayor intervención del estado en la economía. Salvo Leandro Zdero, Rogelio Frigerio, Carlos Sadir y Alfredo Cornejo, el resto de los gobernadores amigos del poder son peronistas, aunque anticristinistas. Un acuerdo con Axel Kicillof no les resultaría imposible. Pero no darían ese paso hasta asegurarse de que la reelección está agonizando.

Todavía falta bastante para esa instancia porque, si Milei no repunta mucho antes de fin de año, el Círculo Rojo instalaría la candidatura de Bullrich y hasta se hablaría de una PASO entre ambos. A esta altura no sería de extrañar que parte de la obsesión presidencial contra las PASO se base justamente en el temor a que haya una primaria libertaria.

Ayer Bullrich difundió su desacuerdo con las colectoras en defensa de los principios republicanos y golpeó a Milei más aún que con el caso Adorni.

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