Por Carlos Tórtora.-

En el 2019 el binomio Alberto Fernández-Cristina Kirchner le ganó la elección presidencial a Mauricio Macri y Miguel Angel Pichetto. El PRO, ya convertido en la segunda fuerza política nacional, supo asimilar el golpe y mantuvo su gravitación en la política nacional, que fue posible gracias a su continuidad en el gobierno de la Capital.

Esta retirada del macrismo ante el avance peronista fue piloteada con éxito por el expresidente. En los últimos veinte días, muchas encuestas coinciden en que están aumentando las chances de que el año que viene sea el PJ el que gane la elección presidencial, quedando LLA segunda. De ser así, ¿podrá Javier Milei poner en marcha una retirada exitosa y conservar así una importante cuota de poder?

Hoy por hoy, el riesgo de que LLA se fragmente no sería impensable.

LLA es una estructura política formada con bastante improvisación y, a diferencia del PRO con la Ciudad, no controla ningún distrito. Pero el dato fundamental sería otro: el año que viene los libertarios, bajo la batuta de Karina Milei, es muy difícil que pasen a controlar algún distrito. Este tema no es menor. El sistema de poder que controla la jefatura de gobierno porteña con el tercer presupuesto del país se hace sentir a nivel nacional.

El objetivo mayor es la gobernación de Buenos Aires, pero las mediciones indican que la mano derecha de Karina, Sebastián Pareja, está muy lejos de ser competitivo. Y en cuanto a Diego Santilli, no es probable que, si es gobernador, sea un incondicional de Karina. Pero la situación en la Ciudad no es menos complicada. Si hay arreglo con Jorge Macri y éste gana, parece obvio que no sería un brazo ejecutor de Karina. Algo semejante ocurriría si la candidata oficialista fuera Patricia Bullrich. En pocas palabras, el gobierno no tiene candidato propio viable ni en Buenos Aires ni en la Capital.

Entonces, si Milei no fuera reelecto, prácticamente no existiría una geografía de escape para los libertarios. Milei debería conformarse con conducir los bloques de senadores y diputados de LLA, que son candidatos a fragmentarse.

Un estilo extremo

Napoleón decía «el arte de retirarse es tan importante como el de avanzar».

Hasta ahora, Milei no parece pensar lo mismo. Él practica el todo o nada, o sea que se expone a quedar desamparado en caso de derrota.

Aunque por ahora se trate de una pura especulación política, vale preguntarse entonces qué podría pasar con el caudal político oficialista si no hay reelección.

Como es lógico, en el gobierno este tema está prohibido pero aún con la censura abundan las especulaciones. Por ejemplo, que una derrota haría que muchos libertarios se refugien en el PRO.

Otro capítulo sería la posibilidad de que los Milei, si son derrotados, queden en una extrema debilidad judicial por el caso $LIBRA y tantos otros. Para ellos, el ejemplo de Cristina es funesto. Ella contaba y cuenta con un gran aparato político, mediático y judicial pero aún así no pudo evitar terminar presa.

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