Por Carlos Tórtora.-

En cuestión de horas, el gobierno acumuló varios fracasos a los que ya viene cargando en las últimas semanas.

En la Comisión de Asuntos Constitucionales del Senado, la ilusión de que se conseguiría la mayoría absoluta para darle media sanción a la suspensión de las PASO naufragó sin pena ni gloria. Karina Milei aprovecha la derrota para culpar a Patricia Bullrich. Su razonamiento es simple: la senadora quiere que haya PASO porque no descarta presentarse en ella y disputar la candidatura presidencial con Javier Milei.

Otro fracaso también importante es que quedó frenada en el Senado la media sanción de la reforma de la Carta Orgánica del BCRA. Los aliados del gobierno argumentan que se debe revisar el sistema propuesto para la elección del directorio. Pero la realidad es que la reforma convertiría a Santiago Bausili en casi inamovible. Pero resulta que Bausili está quedando envuelto en un escándalo de corrupción que recién empieza. ¿Aceptará el Senado dotarlo de impunidad?

Los otros fracasos políticos que se profundizan ya tienen su historia. La mayor parte de los gobernadores dialoguistas negocian ley por ley, pero en materia de estrategia política van tomando distancia de la Casa Rosada. Es decir, se preparan para anticipar los comicios locales mientras negocian discretamente su incorporación a la alianza que encabezará el PJ. Los Milei van camino a conducir para el 2027 una alianza con no más de cuatro o cinco gobernadores.

Por último, los Milei esperaban que después de anunciar la malvinización se produjera un efecto rebote en las encuestas y todo lo que hubo fue un amesetamiento. Y si no consiguieron mejorar en el primer momento, ahora sería cada vez más ilusorio. Son muchos los encuestadores que se preparan para registrar un nuevo descenso.

La búsqueda de un salvavidas que no existe

Un párrafo aparte para el flamante proyecto de Ley de Soberanía Nacional que el presidente acaba de enviar al Congreso. Como suele pasar con los proyectos de LLA, éste incorpora innovaciones invotables que lo desvirtúan. En este caso se trata de un capítulo dedicado a sancionar con altas penas a personas imputadas por terrorismo y a la creación de un registro de las mismas en la UIF. O sea, un giro hacia cuestiones bastante lejanas al conflicto con Gran Bretaña.

Esto hace presumir que tal vez Milei esté planteando cuestiones inaceptables porque en realidad quiere que la ley no se sancione y poder así culpar a la oposición.

Un primer análisis de las sanciones iniciales a empresas comprometidas con la explotación petrolera en Malvinas indica que cayeron varios amigos y sostenedores del presidente, como Alejandro Bulgheroni y Eduardo Elzstain.

La impresión es que su giro nacionalista le está trayendo al gobierno más pérdidas que ganancias y que internacionalmente casi no se registran adhesiones a la malvinización.

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