Por Carlos Tórtora.-

En el conteo de ayer a la noche, la oposición en el Senado ya superaba los 37 votos, o sea que podría imponer la moción de censura, paso previo a la remoción de Manuel Adorni. En el clima de paranoia que reina en la Casa Rosada, se escuchan cada vez más acusaciones a Patricia Bullrich por su posible doble juego con el que por un lado fingiría lealtad al presidente mientras alentaría por debajo de la mesa la caída de Adorni.

Finalmente, Bullrich tranquilizó los ánimos consiguiendo que se posponga una semana el pedido de interpelación a Adorni en el Senado.

Martín y Lule Menem están desplegando sus mejores esfuerzos para evitar que mañana la oposición en el Senado impulse una moción de censura a Manuel Adorni, lo que podría derivar en su remoción. El anuncio de la bancada de senadores del PRO de que apoyarían la remoción fue sólo un baldazo más de agua fría para el gobierno.

A todo esto, el juzgado federal de Ariel Lijo, a cargo de la investigación por enriquecimiento ilícito, se ha llamado a silencio. Habría dos motivos para ello: el primero es que, si el Congreso remueve a Adorni, la justicia no sería ajena al cambio y algunas cosas cambiarían en la investigación.

En segundo lugar, Lijo y el Ministro de Justicia Juan Bautista Mahiques viajaron juntos a París encabezando la delegación argentina ante el Gafi y se supone que algo conversaron.

También cabe deducir que, en caso de remoción, el juzgado podría sentirse obligado a actuar más rápido y severamente.

Si ocurre lo inverso y la oposición fracasa contra Adorni, se da por descontado que la citación a indagatoria del funcionario pasaría para agosto.

El juego de Milei

En cuanto a lo que hará Milei, ya se dijo que, si Adorni es removido por el Congreso, él podría escalar el conflicto volviéndolo a designar Jefe de Gabinete.

En cierto modo, la remoción de Adorni por el Congreso tendría algunos efectos favorables para el presidente. Para empezar, le daría la bandera de poder denunciar una nueva conspiración para voltear al gobierno.

En segundo lugar, se liberaría, aunque sea parcialmente, de la presión de Adorni para que lo apoye ante la acusaciones.

Pero este tembladeral es esencialmente inestable. La inminente aparición de pruebas de que Adorni fue una pieza central en el armado de la estafa de $LIBRA podría desatar una escalada del conflicto.

Yendo a lo circunstancial, lo más probable hoy es que la oposición no junte la mayoría absoluta para la remoción y que Lijo no cite a indagatoria a Adorni antes de agosto.

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