Por Carlos Tórtora.-

En los últimos quince días, la relación entre Javier Milei y Patricia Bullrich experimentó un cambio significativo. Cuando Manuel Adorni presentó su declaración jurada, todo el mundo político esperaba una explosiva declaración de Bullrich rompiendo con el gobierno y perfilando su candidatura presidencial. Pero la senadora se limitó a una crítica moderada de la declaración jurada -la llamó omisión moral- y no se diferenció demasiado de otros. Luego vino el cumpleaños de Bullrich junto a Karina en la Casa Rosada y con torta y velitas. Días más tarde, la oposición presionó para tratar la interpelación a Adorni y Bullrich se comprometió en que se sesionaría sin dictamen y por simple mayoría. Pero Karina la habría presionado fuerte y la senadora terminó desconociendo el acta firmada y planteando que debían reunirse dos tercios para aprobar el proyecto de interpelación.

A todo esto, Bullrich se ocupó de aclarar que ella sigue anotada en el proyecto libertario. Por último está el episodio del acto del día de la bandera en Rosario. Ella no habló pero se estrechó en un fuerte abrazo con el presidente.

Este cambio fue tan notable que del perfil disidente no quedó prácticamente nada y esta situación empezó a reflejarse en las encuestas: en varias la senadora empezó a caer varios puntos, porque es obvio que su reciente crecimiento se debía a un público sumamente crítico del gobierno.

Las hipótesis

Semejante giro da lugar obviamente a distintas hipótesis pero todas tienen un denominador común: hubo muy probablemente un pacto con los Milei.

En un primer escenario, se habla de un probable acuerdo electoral por el cual Bullrich habría aceptado ser la compañera de fórmula de Milei en el 2027, aun cuando venía desestimando tal posibilidad.

Un segundo escenario probable se refiere a que Bullrich podría haber dado un paso atrás debido a fuertes presiones recibidas desde Washington por parte de algunos de los contactos de Milei. En el norte habría preocupación por la posibilidad de que el voto de derecha se divida.

Por último, está la posibilidad menos amable: que en la Casa Rosada le hayan insinuado a la senadora que estaría a tiro de ciertas denuncias. Como es obvio, podría haber combinaciones de estas tres posibilidades.

Por supuesto que queda la duda de si este supuesto pacto significará la neutralización permanente de Bullrich o es sólo transitorio.

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