Por Luis Alejandro Rizzi.-
No es fácil definir a los “ismos”, pero siguiendo a la RAE podríamos decir que se trata de sustantivos que personalizan movimientos políticos, asumiendo una suerte de infalibilidad doctrinaria cuyos fines deben logar usando cualquier medio. La institución se debe subordinar a los fines.
Los gobiernos de facto que tuvo nuestro país desde 1955 a 1983 fijaban y proponían fines y esos fines legitimaban los medios.
Una cosa es lo que enseñó Maquiavelo, que el fin impone medios, puro moralismo político, siendo el opuesto la tragedia de Lady Macbeth, ya que para ella en la política Macbeth es un tratado político, el fin justifica el uso de cualquier medio. En Macbeth también juega su rol la superstición y la fantasía, diría que en la tragedia política siempre están presentes “las fuerzas del infierno”.
Los “ismos” son providenciales, por eso en su construcción necesitan subordinación obsecuente y servilismo esclavo.
Por otra parte, el “ismo” no reconoce límites, salvo el de sus propios fines, que, como dijimos, son su garantía de legitimidad de ejercicio.
Milei está llevando el “libertarismo” al “mileísmo”, que impone legitimando el medio del odio para repeler a quien se opone o a quien piensa de otro modo, o simplemente pondera negativamente sus decisiones, indecisiones u omisión de decisión.
El caso de la mora que se registra en este momento en el pago de créditos y liquidaciones de tarjetas de crédito se imputa a la gente y a quienes concedieron créditos, afirmando: “Es una cuestión entre privados”. Lo grave es que no se advierte que cuando un problema entre privados se generaliza, pasa a ser un problema político.
Es evidente que los regímenes políticos occidentales, republicanos o monárquicos democráticos, están en crisis, lo decíamos en la nota de ayer.
Esa crisis se expresa electoralmente en las “nuevas derechas”, que parece ser la forma o modo que encontró la “contra democracia” para representarse.
En verdad se comportan como gobiernos de facto, que sustentan su legitimidad en el ejercicio excluyente del poder, a los que deben subordinase los otros dos poderes; el poder ejecutivo es el único que sabe.
Por ese motivo invocan “emergencias”, unos medios excepcionales para legislar, como los DNU, que los otros poderes de gobierno dejan dormir en un limbo que los legitima de modo ilegítimo.
En octubre 27 podría plebiscitarse entre gobiernos de facto de base electoral, Milei y gobiernos republicanos.
A modo de colofón, es la política y el derecho lo que está en crisis en un marco de incertidumbre cultural.
El algoritmo está sustituyendo a la idea y a esa delicada tarea de pensar.
En este lapso, como diría Chesterton, sin creencias puede pasar cualquier cosa.
Personalmente no creo que pasen buenas cosas.
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