Por Guillermo Cherashny.-
El gobierno viene en caída libre desde diciembre pasado, cuando los índices de inflación subieron especialmente en el primer trimestre de este año, aunque luego volvieron a la normalidad del 2% mensual.
Pero la imagen de Milei y del gobierno vienen descendiendo sin parar, porque la suba de mayo ya dijimos que fue truchada por parte de Poliarquía, que elabora el índice de confianza al consumidor de la Universidad di Tella, que registró una suba del 6%. Pero ya dijimos que fue tomada entre el 2 y el 11 de junio, sin tomar el papelón que Manuel Adorni hizo a la noche en el programa de José del Río. Y fue bastante raro, pero en julio esa consultora registró una fuerte baja del índice de confianza del consumidor de julio, que coincide con otros tracking diarios que son mucho mas certeros. En cambio, el índice de Poliarquía es sincrónico, es decir, se congela en el día del cierre.
Pero antes de la exhibición de la bandera de Malvinas en el mundial de fútbol en el día del partido que Argentina le ganó al reino unido, actitud que prohibida por Alejandra Monteoliva, la ministra de seguridad, que quedó muy mal parada ante la opinión pública argentina, que apoyó unánimemente esa acción de los jugadores.
Y no sólo acá, sino que Andrew Giuliani, el representante de Trump en la organización de la copa del mundo en Estados Unidos, dijo que era compatible con la primera enmienda, es decir la libertad de expresión.
Pero la desubicación del gobierno siguió en un reportaje del presidente en La Nación Más, donde condenó la actitud de los jugadores de la selección porque entorpecía el reclamo diplomático sobre las Malvinas que estaba progresando.
Nadie cree que el presidente, y mucho menos el inexperto canciller Quirno, tengan progreso con el Reino Unido, pero la bandera de Malvinas impidió la ley de venta de terrenos a los extranjeros, aunque en realidad esa bandera no sólo incidió en temas de soberanía sino que impactó negativamente en la imagen presidencial y en la de los gobernadores aliados, que exigieron que se excluya ese capítulo de la ley.
Ahí se produjo una interna salvaje sobre quién era el culpable, si Karina, Bullrich o Santilli, que negoció mal con los gobernadores. Pero la responsabilidad fue no darse cuenta de que hay un cambio negativo para el gobierno, que acentuó aún más la imagen del presidente y del gobierno que alejó a gobernadores y senadores de votar junto al oficialismo.
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