Por Juan José de Guzmán.-
Llegar a la verdad, tal vez nos llevaría una vida y no lo lograríamos (porque desde el lugar en que estuviéramos plantados, tal vez diferiría la manera de verla si estuviésemos en otro).
La mayoría sostiene que es inasible, demandaría un esfuerzo personal imposible de realizar porque en cada momento que avanzásemos sobre esa cosa que pretendemos descubrir lo estaríamos haciendo, tal vez, desde otro lugar o desde otro estado emocional, lo cual tornaría distinta a esa cosa de cómo la percibimos antes de comenzar.
Lo dicho, llegar a ella es imposible. Pero para saber la verdad sobre algo ocurrido sólo es necesario acceder al “dato duro”, el hecho, sin preconceptos ni agregados.
No obstante y a pesar de lo dicho, hay muchos casos en los que el dato duro está visible, expuesto y al alcance de la mano pero, por las razones que fueran (fanatismo o ceguera ideológica, no se llega a saber la verdad).
Otras veces, a pesar de los datos duros, inapelables, no es posible llegar a ella por falta de debate. El caso más flagrante es el de los años 70, donde el pacto de silencio por un lado y el relato instalado por el otro hicieron que, pese al Nunca Más, al histórico juicio a las Juntas Militares en 1985 y algún testimonio importante de alguna de las dos partes en pugna, como lo fue el diálogo que mantuvieron Graciela Fernández Meijide con Héctor Ricardo Leis, líder montonero, en Florianópolis, Brasil, antes de que la enfermedad primero y la muerte después lo quitaran de la escena donde debía darse ese debate.
Aunque no llegásemos a ella, por las razones que fueran o porque le otorgásemos el valor de una entelequia, bien valdría la pena intentar reunir a las partes que aún viven de aquellos horribles 70 y filmar esas charlas debates, con un o una mediadora de peso, como podría ser Graciela Fernández Meijide o la periodista María O’Donell o Luis Novaresio, o todos ellos juntos, no para presumir de la “llegada a la verdad” sino para dejar un testimonio histórico.
Para las futuras generaciones.
08/05/2026 a las 9:06 AM
Todas las historias dependen de la ideología y de la experiencia de quienes las cuenten, circunstancias éstas que las verdades sobre ellas son refutables porque no hay una sola verdad. La aspiración de obtener un testimonio histórico en el caso planteado es totalmente utópico.
08/05/2026 a las 12:14 PM
Llegar a la verdad nos llevaría más de una vida y no lo lograríamos. Es una verdad irrefutable y mucho más todavía si dos periodistas medio pelo (por decirlo educadamente) intervienen para tal propósito.
08/05/2026 a las 6:38 PM
DECLARACIÓN DE ERNESTO SÁBATO EN 1976 TRAS LA
ASONADA DE LOS MILITARES ARGENTINOS .
» La inmensa mayoría de los argentinos rogaba casi con fervor
que las Fuerzas Armadas tomaran el poder. Todos nosotros
deseábamos que se terminara ese vergonzoso gobierno de
mafiosos «.
N. de R. : Los mafiosos eran, quién si no, los peronistas.
08/05/2026 a las 6:57 PM
En el trance de tener que refrendar situaciones, apelar a
referentes como la Fernández Meijide, madre de un
guerrillero abatido, y la aspirante a periodista O’Donnell,
que tiene menos luces que un sulky, y el comechingón
Novaresio, que no merece más calificativos, es no solo
vano e improcedente, sino deprimente.
08/05/2026 a las 8:29 PM
Te faltó agregar: y al pedo. A quién se le puede imaginar? Bueno, encontramos a uno! Como decía Facundo Cabral: Hay tantos que todos los días te vas a encontrar alguno.