Por Oscar Edgardo García.-

El Presidente de la Nación se encontraba pronunciando su discurso en el Congreso Nacional para dar inicio a las sesiones ordinarias del año en curso y en el momento en que sus correligionarios coreaban “¡Presidente, Presidente!”, Juan Grabois se puso de pie besando tres dedos de su mano derecha y extendiendo el brazo en diagonal hacia arriba, parodiando irónicamente al saludo típico del personaje de Katniss Everdeen en la saga Los Juegos del Hambre.

A posteriori, publicó en su cuenta de una red social una foto con un cuaderno en el que llevaba una frase manuscrita dirigida al Presidente por el caso Libra: “$LIBRAnos del mal”. “Esperando al reptil”.

Luego el dirigente social coronó sus agravios en el propio recinto legislativo gritándole a Javier Milei “fascista” con un agregado desafiante: “Mostrame el doctorado, ¿dónde está?”

Cabe recordar que el principio de respeto a la investidura presidencial es un pilar democrático que exige honrar la jerarquía y dignidad del cargo de Jefe de Estado, elegido por voto popular, más allá de la persona que lo ejerce, lo cual implica mantener la sobriedad institucional, la cortesía y el decoro en los actos protocolarios, evitando ataques personales, deslegitimación o actitudes groseras.

Pensar que mientras estos graves y denigrantes hechos ocurren impunemente en nuestra patria la Comisión de Ética y Disciplina de la UEFA sancionó al jugador Gianlucca Prestianni por un “supuesto” insulto racista a otro futbolista, pero claro está que debemos reconocer que estamos en un país benevolente, generoso y transgresor, en el que hasta a la falta de respeto a la investidura presidencial no se la juzga como un delito.

La República Argentina es el mundo al revés.

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