Por Luis Alejandro Rizzi.-

El tema de la deuda (argentina) no me preocupa, porque nunca se paga, se rolea.

Dicho como juicio apodíctico, no deja de ser un disparate. Sólo podemos aceptarlo de modo asertórico; según los casos, puede ser correcto y en otros no.

Debemos analizar el objetivo del crédito, si es para financiar gastos corrientes o inversión de capital. En nuestro caso, parecería que gran parte de la deuda se contrajo para financiar gastos corrientes, dado que no se nota mejora alguna en nuestra infraestructura, hoy en estado precario, riesgosa para la movilización de personas y bienes y factor de encarecimiento de la logística que impacta en el índice de precios y es causa de inflación, más allá de que se emita o no dinero.

La inflación no es sólo un tema monetario; es también un tema de costos que incide en los precios.

Por otra parte, el endeudamiento para financiar deuda resta capacidad para inversiones en capital y obviamente impacta de modo negativo en el riesgo país.

El supuesto “arte” del “Toto” consiste en endeudarse con la banca privada, con garantías de instituciones financieras multilaterales, como el Banco Mundial y el BID, cuya finalidad no es precisamente la de actuar como un medio de garantías, para rolear deuda.

Por otra parte, los plazos de gracia, no significan que durante ese lapso no se devenguen intereses; pero al no haber salida de caja, se simula, como la mejor sofística, un resultado financiero engañoso, ante la “realidad económica.”

El “ajuste” mileísta tiene como única finalidad conseguir recursos para sustituir deuda pasada y apreciar la moneda local, con lo cual se controlan precios. El tema es que la inflación se traslada a los precios medidos en dólares.

“Toto” es un buen malabarista financiero y Milei su mejor espectador, por lo menos mientras los dólares se mantengan en el aire.

La ayuda de Trump, como la del 9 de octubre pasado, y la levedad del FMI, permiten que la ficción sume días o representaciones, pueden llegar al 9 de diciembre de 2027, o no.

Esa duda comienza a generalizarse. Por eso, la energía y minería pueden generar dólares, que como podría decir hoy el general Perón, la gente nueva verá.

Si en agosto próximo la inflación no comienza con un “cero”, ésa será su calificación política como supuesto “eximio economista”, “digamos…”

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