Por Luis Alejandro Rizzi.-
Me decía un amigo vinculado al peronismo que en 2027 se gana en primera vuelta o se pierde en cualquier escenario de balotaje.
Con Kicillof no llegamos ni al 40%, además, me recalcó, no es peronista.
La razón de ser de La Cámpora, los Kirchner, es lograr la libertad de Cristina, un objetivo imposible, y de algún modo Cristina sabe que ya es materia de la historia.
Si el peronismo logra unirse, el cristinismo será furgón de cola y, si logra ganar en primera vuelta, será muy difícil que el ganador indulte a Cristina. Si lo llegara a hacer, sería al final de la gestión, nunca al principio del gobierno y ya habría cumplido la pena, sin perjuicio de las condenas que podrían venir por las otras dos causas en trámite.
Hay sólo una candidatura para octubre 27, que es la de Javier Milei, si es que logra terminar su período, hecho que él mismo pone en duda, al hablar de presuntos golpes contra su gobierno que sólo existen en los extremos de su paranoia.
Las alternativas a LLA se comenzarán a vislumbrar antes de fin de año.
El problema es que el peronismo no logra perfilar a ningún candidato y su mejor alternativa sería integrarse a alguna coalición electoral y de gobierno con el PRO y lo que se va descascarando de la propia LLA.
Alguien me hacía una pregunta: “¿En qué anda Juan Carlos Romero? Podría ser candidato a Vicepresidente, conoce el Senado como pocos.”
Los candidatos para el 27, salvo el caso de Milei, podrían surgir de una decantación natural, lo que favorecería las chances de Mauricio Macri.
Hay una realidad, Milei logró imponer la idea del equilibrio fiscal, que no es sinónimo de superávit, sino de calidad en la administración.
Por ahora sólo Mauricio Macri parece ofrecer esa garantía.
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