Por Luis Alejandro Rizzi.-

El PRO, la UCR y los dialoguistas no dieron quórum en Diputados para tratar una moción de censura al tal “Adorni”. El fundamento es que no desean cargar con el “costo” de una eventual destitución, que promueve el peronismo y el cristinismo en particular.

Decidieron no quedar “pegados”, pero no advierten que de ese modo quedan “pegados” con la corrupción política del gobierno.

El argumento es patético, ya que lo de “Adorni” es más por mentiroso e hipócrita, dos vicios que lesionan el concepto de “idoneidad”.

Esa complicidad con lo patético desmiente aquello de que “no todos somos lo mismo”. Demostraron lo contrario; son de la misma calaña o peor.

El oficialismo desea tratar el miércoles el pago a los holdouts Bainbridge y Attestor y el “superRIGI”, otro subsidio a la rentabilidad financiera, en definitiva.

Estos incentivos son muy parecidos a la elusión o evasión que genera la economía marginal; es dinero que “legalmente” se deja de recaudar.

El objetivo del gobierno es pagar la deuda para facilitar el endeudamiento a menor costo, sin percibir que de ese modo se quitan recursos al consumo y a la actividad industrial y de la construcción, lo que quita valor real al salario.

El oficialismo no debe admitir el debate sobre “Adorni”. Es la oposición la que debe imponerlo y el gobierno debería dar explicaciones sobre su testarudez, que obviamente no puede dar, porque todo lo de “Adorni” es flagrante.

No se trata de votar con o en contra del cristinismo; se trata de la mendacidad de un “jefe de gabinete” que tiene la responsabilidad de “ejercer la administración general del país”.

Muchos olvidan que la “verdad en boca del impío sigue siendo verdad”.

Es obvio, la oposición no es “pía”, es “cambalache”.

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