Por Carlos Tórtora.-

Hoy la Comisión de Asuntos Constitucionales del Senado empezará a tratar el proyecto de Reforma Electoral, que puede definir las verdaderas chances de reelección de Javier Milei. Lo que el gobierno pone en juego ahora es determinar si la dirigencia política le asigna importancia a la contraofensiva libertaria de los últimos 30 días.

Cuando Manuel Adorni renunció a la jefatura de Gabinete, Milei estaba tocando fondo y las encuestas preanunciaban su hundimiento definitivo. Pero a partir de ahí y en buena medida gracias a la inacción opositora, el presidente se puso al frente del contraataque.

Su punto culminante fue la malvinización de la política exterior. Pero para los conocedores del funcionamiento del poder, fue impactante también el avance oficial sobre la justicia federal, simbolizado en la conducta del flamante camarista federal Pablo Bertuzzi, que cada 48 horas firma un fallo favorable al gobierno.

No menos importante fue el beneficio que recibió Milei por la profundización de la guerra de baja intensidad que libran Cristina Kirchner y Axel Kicillof confrontando a través de terceros.

Por último, Milei se reseteó y salió de su pozo depresivo para volver a mostrarse agresivo y winner.

El producto que el gobierno trata ahora de venderle al mercado electoral es el siguiente: Milei es el jefe natural del antiperonismo, su candidatura presidencial no está en riesgo y todavía puede ganar en primera vuelta.

Los números mandan

Ahora se verá si el Congreso cede la suspensión de las PASO, impresionado por la contraofensiva de Milei y por los ATN que se derraman sobre muchas provincias. Pero el oficialismo es ahora víctima de su propio culto a los números. La casi totalidad de las encuestas indica que el presidente sólo conserva un tercio de apoyo y con tendencia a bajar. Los indicadores que gravitan sobre la vida de la gente, empleo, consumo, endeudamiento, siguen en rojo y la pequeña baja de la inflación no se repetiría en septiembre. La traducción de esto es que los riesgos electorales van en aumento: Milei sería cada vez más un candidato perdedor, destinado a la derrota en el ballotage. ¿Por qué entonces los gobernadores aceptarían suspender las PASO cuando ser aliado de LLA en las presidenciales de octubre puede ser un pésimo negocio? Y en cuanto al PRO y la UCR, es obvio que deben especular acerca de la posibilidad de que Milei se hunda, aparezcan Bullrich y otros candidatos de derecha y el gobierno se convierta en un aquelarre. En ese caso, radicales y macristas necesitarían que haya PASO nuevamente. La cortina de humo del rebote del gobierno no modificó el humor de la calle. Más bien todo lo contrario.

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