Por Hugo Modesto Izurdiaga.-
En 1988, Cacho Castaña compuso «Septiembre del ’88», una canción que resumía el desánimo popular por la alta inflación y las dificultades financieras de la época. Décadas después, esta melodía nos invita a reflexionar sobre aquella historia argentina. Aquel contexto mostraba un país que buscaba respuestas al estancamiento económico.
«Si vieras qué triste que está la Argentina, se muere de pena por tanta mentira, de tanta promesa por nadie cumplida».
Hoy, la realidad plantea un panorama de transición. Mientras nuestros funcionarios se centran en la búsqueda del equilibrio fiscal, el ciudadano de a pie mantiene la expectativa de que los indicadores macroeconómicos finalmente impacten positivamente en el presupuesto de los hogares, mejorando así el bienestar de la gente.
«Hay algo que no se debe perder nunca y es la esperanza… Si vieras de nuevo qué linda y qué grande que está mi Argentina, ya ves, sigue viva y, a pesar de todo, llena de ternura».
El argentino de hoy demuestra su resiliencia ante sus problemas cotidianos, pero tiene la confianza de que se puedan lograr mejoras en la economía para el bien de todos.
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