Por Luis Alejandro Rizzi.-

El incremento fue de 25 puntos básicos; en el lenguaje común, significa un cuarto de punto 0,25%.

Para nosotros parece igual a nada, pero no lo es para los EEUU y la economía mundial.

Antes de seguir, quiero decir que busqué en los medios las previsiones sobre el impacto de esos 25 puntos básicos en las economías de Latinoamérica, y sólo encontré referencias con respecto a tres países: Chile, Colombia y Brasil. En este último la respuesta se complica por las elecciones presidenciales del próximo mes. No encontré referencia respecto de nuestro país, lo que no quiere decir que pudiera haberla en alguna página interior o perdida en la cantidad de opiniones emitidas al respecto.

Ese incremento fue una dura respuesta a Donald Trump, que afirmaba que EEUU debía tener las tasas más bajas del mundo.

En EEUU la inflación ya tocó el 3,4% anual y se estima que para volver a la normalidad -una inflación del 2% anual-, habría que esperar hasta fines de 2029.

En ese país la causa de la inflación no es monetaria, sino que se debe esencialmente al aumento del precio del petróleo y la política de altos aranceles, que obviamente encarece los precios, y como fondo, la guerra con Irán, que se complica día a día.

Trump confunde su peso político con su volumen corporal, pero los hechos muestran que la cosa es al revés: su volumen corporal baja sensiblemente su peso político en el mundo, y su palabra está tan devaluada que podría ser una de las causas, entre otras varias, que llevó a la decisión de la Fed.

Es sabido que en la economía hay una relación entre el tipo de cambio y las tasas de interés. Es obvio que, con este incremento de 25 puntos básicos, el dólar se encarece o aprecia, para los países deudores, incluido EEUU. Ese hecho debería impactar en la demanda interna de ese país y luego la baja de precios, pero se hace muy difícil determinar el límite entre una reducción de la demanda y un lapso de recesión; los efectos son muy diferentes, sobre todo en el nivel de empleo, que en los EEUU aún se mantiene por debajo del 5%.

Desde luego no es una buena noticia para Trump y el partido republicano. Además, los cinco mil dólares que ofreció a los votantes si gana la elección, perderán algo de su valor real, debería indexarlos…

Para nosotros, país deudor neto, no es una buena noticia. Hará más caro no sólo el endeudamiento sino su renovación, y desde luego impactará negativamente en el riesgo país.

El JP Morgan advertía, antes de conocerse la suba de tasas, sobre la baja inversión en el país; ahora esa advertencia se potencia.

Justo en este momento, el gobierno, con su hipócrita perfil “naZionalista”, pretende endurecer las sanciones contra quienes de algún modo participen en la explotación hidrocarburífera -off shore- de las Malvinas, autorizados por quien ejerce plenamente la soberanía.

Este es un miércoles, no sé si negro, pero sí bien gris para el gobierno y el Toto, alias “Caputo”.

****

OTRO ACTO INÚTIL. Una jueza de Río Grande acaba de dictar un fallo disponiendo una medida cautelar que suspende la actividad de explotación hidrocarburífera en la cuenca de las Malvinas a empresas autorizadas por la autoridad que ejerce la soberanía. Es lamentable que una jueza federal se sume a esta fantasía, con mucho de pesadilla, que acaba de proponer el presidente Milei, en una clara actitud populista de un “naZionalismo” hipócrita y hasta cínico.

Estamos yendo a un extremo irracional y agresivo que seguramente potenciará el Congreso cuando reciba un proyecto de ley agravando las sanciones de la inútil ley 26659.

Hay locuras imparables que se confunden con la verdadera audacia de lo razonable.

Trump quiere arbitrar en este viejo litigio con la clara finalidad de poner un pie en Malvinas y retirar con algo de elegancia la invasión de 1833.

Por favor, pensemos, lo inútil y abstracto no es performativo, todo lo contrario.

Share