Por Guillermo Cherashny.-

El gobierno sigue bancando fuerte a Adorni pese a las reiteradas mentiras que dijo en público y privado.

Los gobernadores opositores pero amigables, como Sáenz y Llaryora, presionan a Jaldo y Jalil para que sus senadores no voten la sesión de censura y se supone que tampoco la interpelación, porque genera de inmediato la votación de censura, que requiere la mitad más uno de la totalidad de los miembros de las dos cámaras, o sea 37 votos en el Senado y 130 en Diputados.

El costo político que está pagando el gobierno por sostener a Adorni es muy grande y, si acepta correrlo y le da otro cargo, cuestión que es legal, será muy onerosa también, pero los hermanos Milei están dispuestos a pagarlo.

Sólo los K, a los cuales les beneficia directamente la permanencia de Adorni en el gobierno, insisten en desplazar al jefe de gabinete de ministros.

Pero otro tema quizás le importa más a los argentinos que el caso Adorni: es Lionel Messi y sus tres goles. Y ahí Julia Mengolini, dueña de una radio K, dijo que quiere que pierda la selección, entre otras cosas, porque Messi le dio la mano a Trump, y Florencia Peña, en el canal Luzu dijo que había muerto el padre del crack argentino, un disparate que motivó la desmentida de la familia Messi.

Pero Mengolini y Peña no son las únicas. En general los periodistas K dicen públicamente que esta selección no los contiene, porque ven a los jugadores como desclasados y de derecha. El saludo con Trump de Messi y De Paul es la causa principal, cuando fue el presidente norteamericano el que salvó al gobierno con la compra de pesos por parte de Scott Bessent para evitar una corrida cambiaria, que podría repetirse el año que viene, de ahí que el peronismo, que tiene chances de ganar el año que viene, ya deberían pensar en decirle a Trump y Rubio que no son antiyanquis y tampoco enemigos de los republicanos norteamericanos y demostrar que los kirchneristas no son incorregibles, pero es su naturaleza.

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