Por Carlos Tórtora.-
El gobierno se anotó un moderado triunfo con la comparecencia de Manuel Adorni en Diputados para informar sobre la gestión de gobierno. Para empezar, el oficialismo consiguió así darle una pátina de normalidad -muy superficial- a la continuidad del Jefe de Gabinete en su cargo.
En segundo término, el diseño del operativo fue eficiente en cuanto Adorni no dejó espacio para hablar de las acusaciones de corrupción en su contra y sólo entró en el tema para usar argumentos inadmisibles. Por ejemplo, que todos los viajes de él y su familia los pagó de su bolsillo, cuando el problema es justamente que su bolsillo no puede justificar gastos que exceden largamente el sueldo que cobra.
Así las cosas, el problema vuelve ahora a la oposición en el Congreso, que tiene que tomar alguna iniciativa. El 8 de este mes fracasó el intento por interpelar a Adorni de acuerdo al artículo 71 de la Constitución Nacional para que dé explicaciones. A la oposición le faltaron entonces 4 votos.
Sin salida
Si no se modifica la ecuación de los votos, la oposición no podrá intentar nuevamente la interpelación y mucho menos ir por el artículo 101 de la Constitución Nacional y citarlo a Adorni para una moción de censura. Para esto hace falta mayoría absoluta de los miembros de cada cámara. El mismo número que se requiere para removerlo.
En síntesis, como están las cosas, a la oposición se le van cerrando los caminos en el Congreso. Le quedaría la posibilidad de votar la formación de una comisión investigadora del caso Adorni como se hizo en el caso $LIBRA.
En síntesis, Milei jugó bien sus últimas cartas pero todo huele a una victoria pírrica, porque a diario aparecen más gastos inexplicables de Adorni y su caída en las encuestas arrastra al presidente.
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