Por Carlos Tórtora.-
Cambios profundos se van insinuando en el escenario electoral. La última encuesta de LATAM Pulse Argentina, elaborada por Bloomberg y Atlas Intel – una de las pocas que pronosticaron el triunfo de Javier Milei en el 2023- arroja resultados sorprendentes. Aunque no es el único que marca esta tendencia, el trabajo señala que Myriam Bregman es la dirigente con mayor imagen positiva del país. Tiene 47% de imagen positiva y 46% de imagen positiva, más que Axel Kicillof, Patricia Bullrich y Javier Milei. De mantenerse en los próximos meses esta tendencia, el escenario electoral del 2027 cambiaría: surgiría una tercera fuerza de izquierda liderada por la dirigente trotskista que podría ser decisiva en un ballotage, por ejemplo inclinando la balanza a favor del PJ. No es de extrañar entonces que sean varios los dirigentes peronistas que se empeñan en congraciarse con Bregman.
En junio del año pasado, Bregman y Cristian Castillo visitaron la sede nacional del PJ para solidarizarse con Cristina Kirchner contra el fallo condenatorio de la Corte Suprema de Justicia. Y hace menos de un mes, el gobernador riojano Ricardo Quintela propuso que el peronismo debía estudiar para el año que viene la posibilidad de una alianza electoral con Bregman.
Dada la imprevisible crisis interna del PRO, no es imposible entonces que un frente de izquierda lo reemplace como tercera fuerza, sobre todo si Jorge Macri no consigue retener la jefatura de gobierno porteña.
Cosechar lo que se siembra
Más allá de las especulaciones electorales, parece obvio que el inédito ajuste realizado por este gobierno sin conseguir resultado positivo alguno está generando consecuencias profundas.
Una de ellas es justamente el crecimiento político y social de la izquierda, exactamente lo contrario de la desaparición del socialismo que pronostica con su grandilocuencia Milei. La cuenta es clara: la reacción ante el capitalismo salvaje es el crecimiento de lo contrario, es decir el colectivismo. Si es que llega al final de su mandato, uno de los legados del líder libertario será haber creado las condiciones para que la izquierda se arrime al poder.
Obviamente se trata de un proceso complejo y la reforma laboral, al debilitar la estructura del sindicalismo tradicional, impulsa el crecimiento del sindicalismo combativo.
Así es que la Casa Rosada tal vez se lleve una sorpresa: el gobierno quiere enfrentar el año que viene en las urnas otra vez al kirchnerismo, porque cree que es un adversario vulnerable. Pero se expone a correr el riesgo de un pacto Cristina-Bregman.
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