Por Luis Alejandro Rizzi.-

Un brote psicótico es una ruptura temporal y abrupta con la realidad, caracterizada por alucinaciones (percepciones falsas), delirios (creencias falsas) y comportamiento desorganizado. Constituye una urgencia de salud mental que requiere atención médica inmediata, a menudo hospitalización, y se trata con fármacos “antipsicóticos”.

Es una de las definiciones que encontré navegando de “brote psicótico”.

El brote psicopolítico, respetando dicha acepción, sería “una ruptura temporal y abrupta con la realidad, caracterizada por alucinaciones (percepciones falsas) -no voy a ejecutar a un inocente-, delirios (creencias falsas) -conspiración en su contra- y comportamiento desorganizado -su discurso disperso, incoherente y agraviante, hasta insisto paranoide-. Constituye una urgencia de salud política que requiere atención política inmediata, juicio político, y se trata, además, muchas veces, con auxilio médico”.

El “caso Adorni”, hablando políticamente, le generó al presidente Javier Milei un gravísimo “brote psicopolítico”, que pone en evidencia su verdadera naturaleza personal, como un ser que padece trastornos que dañan a terceros.

El caso Adorni trata más como mero caso de “corruptela” o “bagatela” que de corrupción, no por ello menos grave desde la perspectiva de la ética y la moral.

Su gravedad consiste en que vulneró la vara moral fijada por el propio Milei cuando dice con orgullo ético y moral que no se incrementó su salario de presidente.

Adorni, más allá de que la imprudencia en el manejo o administración de su dinero ya le generan problemas penales, donde lo ampararía la garantía de que no existe la prisión por deudas contraídas, salvo que exista ardid o engaño, lesionó el principio ético y moral utilitario de Milei, su presunta austeridad.

Adorni, además, se consideró como una unidad con Milei y, como una suerte del “ello” freudiano, descubre su real personalidad de persona desaprensiva, egoísta y despiadada.

Milei padece en estos días un “brote psicopolítico”.

Pero el congreso parece lavarse las manos.

Así lo expresó el diputado kirchnerista Carlos Castagneto: “No estoy de acuerdo con que nosotros desde el Congreso digamos qué persona tiene que ir presa o no. Yo mantengo la independencia de poderes. Creo que tiene que actuar la Justicia”, sostuvo. Y agregó: “Lo que sí sostengo es que hubiese sido bueno, como fue la sesión en el Congreso para que Adorni explicara frente a la sociedad de dónde sacó el dinero”. Eludió referirse a una interpelación.”

Casi todos somos “Pilatos” ante la moral y ética republicana.

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