Por Luis Alejandro Rizzi.-

Vi el sábado el programa de Nelson Castro en TN, “El corresponsal”, en el que entrevistó a Eduardo Fidanza y Salvador Distefano, politicólogo y sociólogo el primero, economista y asesor privado el segundo.

Nelson Castro es un periodista reconocido que tiene la cualidad de su honestidad y valentía.

Sin embargo, en el programa noté que sobró el conocimiento profesional pero faltó “cultura”.

Salvador Distefano encarnó, en mi opinión, al “sabio bárbaro” de Ortega, que describió en “Misión de la Universidad”. Sabe mucho de lo suyo, pero poco y nada de lo que es la vida y son las cosas.

Dijo que en los supermercados se ve menos gente, “están vacíos”, porque la gente compra de modo digital, lo que es cierto, pero no explicó la caída del consumo, la caída de la recaudación, que pone en evidencia que, si bien hay más consumo digital, hay menos consumo total.

Dijo que los 20 millones del conurbano bonaerense tuvieron subsidios en el precio de la energía, y transporte y los 28 millones restantes, entre los que se incluyó -soy de Rosario afirmó- tuvieron que pagar por esos mismos bienes y servicios, su precio real. Agregó que se vulneró la garantía de “igualada ante la ley “(sic).

Con ese argumento justificó el retiro de subsidios al conurbano bonaerense y de paso responsabilizó a gobiernos anteriores, los “K” por la anomalía.

Eduardo Fidanza ensayó una explicación teórica sobre la formación y desarrollo de los conurbanos más allá del AMBA, pero su explicación histórica, por supuesto correcta, no explica cómo se puede resolver no ya el problema creado sino “la cuestión de nuestro conurbano”.

Nelson Castro tampoco encontró el punto real de lo que pretendió ser un debate, que no fue, no se expusieron ideas para resolver “la cuestión” del conurbano, que no será ni fácil ni rápida. Cada uno dijo lo suyo. Ni llegó a ser una conversación; fueron apenas soliloquios.

Salvador Distefano lo hizo por lo cuantitativo: 28 millones contra 20 y eso es signo de “barbarie profesional”, que pulverizó el concepto del óptimo de Pareto y los principios de justicia liberal que desarrolló y explicó John Rawls, en especial el principio de la diferencia.

Inconscientemente, Distefano admitió dos Argentinas, una de 28 millones y otra de 20, la anticasta es o sería la inútil.

Con ese modo de pensar seguimos yendo por el camino equivocado.

Una vez más, no basta con “buena intenciones…”

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