Por Luis Alejandro Rizzi.-

Se trata de un acuerdo no vinculante que fija objetivos a alcanzar. Sería algo así como un “programa de negociación”, suscripto por los “Estados Unidos de América y la República Islámica de Irán y sus aliados en la guerra actual, al firmar este M.O.U., declaran la terminación inmediata y permanente de las operaciones militares en todos los frentes, incluido el Líbano…”

Si nos ajustáramos al pie de la letra, este MOU debiera ser firmado por Israel, Hezbolá y El Líbano, pero sólo lo suscribirán EEUU e Irán. De todos modos, Trump-EEUU quedarán condicionados para contener a Israel, e Irán no asume obligación alguna sobre Hezbolá.

Esta asimetría suma el primer punto en contra de Trump, muy lejos de lograr la rendición incondicional de su “enemigo”.

El párrafo 2 dice: “Estados Unidos de América y la República Islámica de Irán se comprometen a respetar la soberanía y la integridad territorial de cada uno, y a abstenerse de interferir en los asuntos internos del otro”, pero nada se dice sobre El Líbano.

En el párrafo siguiente, los dos países se “comprometen a negociar y lograr el acuerdo final en un plazo máximo de 60 días, prorrogables con mutuo acuerdo.”

Es obvio que “el derecho de prórroga” será un medio de presión en favor del régimen de Irán contra Trump, que deberá enfrentar la elección de medio término en octubre próximo. Para Irán se trataría de “filibustear” las negociaciones.

Más adelante el MOU dispone que “inmediatamente después de la firma de este M.O.U., los Estados Unidos de América comenzarán la eliminación de su bloqueo naval y cualquier disturbio o impedimento contra la República Islámica de Irán, y pondrán fin completamente al bloqueo naval en un plazo de 30 días.” (punto 4)

Se trata de una cláusula operativa que beneficia a Irán por el solo hecho de suscribir el documento, “no vinculantes” (sic).

En otro párrafo, el número 5, Irán garantiza sólo por 60 días la libre navegación del estrecho de Ormuz, lo que significa que a partir del día 61 fijará un pago de una tasa, por servicios, que disimulará el cobro de un peaje. Adquiere un “derecho” del que carecía, que será utilizado como “arma” de negociación.

En otro párrafo, Irán parece reservase derechos nucleares como medios de defensa, lo que constituirá una maratónica negociación que difícilmente tenga fin.

Es difícil saber qué pasará con Netanyahu y su sucesor; es difícil que reelija.

El párrafo 13 dispone: “Tras la firma de este M.O.U. y sujeto al inicio de la implementación de los párrafos 1, 4, 5, 10 y 11 de este M.O.U., y a la continuación de la implementación de dichas medidas, Estados Unidos de América y la República Islámica de Irán comenzarán negociaciones sobre el acuerdo final exclusivamente sobre los demás párrafos.”

El párrafo 10 dispone una obligación unilateral: “Estados Unidos de América se compromete a que, inmediatamente tras la firma de este M.O.U., y hasta el fin de las sanciones, el Departamento del Tesoro de EE.UU. emitirá exenciones para la exportación de crudo iraní, productos y derivados petrolíferos, y todos los servicios asociados, incluyendo transacciones bancarias, seguros, transporte, etc.”

Nos queda el tema de los 300.000 millones de dólares, dos planes Marshall y medio al valor actual: “Estados Unidos de América se compromete con socios regionales a desarrollar un plan definitivo y mutuamente acordado con al menos 300.000 millones de D.U.D. para la reconstrucción y el desarrollo económico de la República Islámica de Irán”.

Parece, más bien, una rendición de Trump.

Share