Por Carlos Tórtora.-

Ni bien haya una confirmación oficial del Vaticano, la visita de León XIV a la Argentina en la primera quincena de noviembre próximo se convertirá en un dato central de la política nacional. Tal como vienen las fechas, se presenta una significativa proximidad de fechas: el pontífice llegaría a la Argentina pocos días después de las elecciones legislativas en los EEUU. Si la mayor parte de los pronósticos se confirman, Donald Trump corre serios riesgos de perder la mayoría en ambas cámaras del Congreso. Esto implicaría a su vez que crecería la posibilidad de un juicio político y, desde ya, que los proyectos de leyes de los republicanos se paralicen casi por completo.

Por último, una administración republicana muy debilitada y bajo asedio demócrata es probable que no esté en condiciones de continuar asistiendo política y financieramente al gobierno de Javier Milei.

Por el contrario, un improbable triunfo de Trump repotenciaría a la Casa Rosada y al proyecto reeleccionista. Desde ya que cualquiera de estas dos alternativas influiría bastante en el contexto de la visita papal.

La relación entre León XIV y Milei hasta ahora está enmarcada en una fría cordialidad. El Papa ha condenado las políticas económicas de ajuste extremo pero no se refirió expresamente a la Argentina. Como contrapartida, Milei interrumpió sus mordaces críticas a la Iglesia, tan frecuentes en vida de Jorge Bergoglio.

Sin embargo, Magnifica Humanitas, la primera y reciente encíclica de este Papa, ensancha su brecha con Milei. La Iglesia condena explícitamente los excesos de la inteligencia artificial y de su utilización política. Milei se ubica en el extremo opuesto: impulsa hasta el proyecto de darle personería jurídica a empresas de IA y asocia al gobierno a Peter Thiel, pionero en los proyectos para el control social a través de programas informáticos.

Un clima denso

Más allá de este encuadre de cuestiones estratégicas, la política cotidiana estaría incluida por la cercanía de la visita. Por ejemplo: ¿Saludará Manuel Adorni como Jefe de Gabinete a Su Santidad? En otras palabras, no sería una situación muy cómoda para el gobierno libertario, recibir al Papa en medio de un tembladeral de denuncias de corrupción como el que se está instalando.

Y, como trasfondo, ya Santiago Caputo estaría trabajando en una hipótesis que no es impensable: que haya manifestaciones masivas de adhesión al Papa y a la vez de repudio a Milei.

El sentido común indicaría que el viaje papal influiría para moderar la gestión libertaria. Pero la esencia del pensamiento político de Milei pasa por llevar la polarización a los extremos. Si Trump sale airoso del 3 de noviembre, casi no hay dudas de que el presidente volverá a manifestar su omnipotencia.

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