Por Luis Américo Illuminati.-
«Los pueblos que olvidan su historia están condenados a repetirla» (George Santayana).
Ante los rumores de que la vicepresidenta Victoria Villarruel formaría una alianza con el peronismo para lanzar una fórmula presidencial para el 2027 donde ella encabezaría la fórmula y un peronista la secundaría para el cargo de vicepresidente, gran parte de la sociedad ha quedado boquiabierta, aunque para muchos esto ya se venía venir. Las opiniones se habían dividido desde que la vicepresidenta quedó desvinculada y aislada del gobierno libertario. Las opiniones de propios y extraños se dividieron en dos corrientes. Unos opinaban que en honor a la ética debía renunciar y otros la alentaban para que diera batalla. Su distanciamiento con el presidente Javier Milei comenzó a raíz de tres factores o situaciones; el primero cuando la vicepresidente se llevó la ingrata noticia que no tendría ninguna influencia en dos áreas estratégicas: el ministerio de defensa y el ministerio de seguridad, los cuales les fueron concedidos a Patricia Bullrich, quien tuvo una muy buena performance en las elecciones de 2023. En segundo término, se ahondó la crisis entre el presidente y la vicepresidenta que terminó en ruptura cuando esta última tuvo la desdichada ocurrencia -un error difícilmente disculpable- de decir que entre ella y Karina Milei, la hermana del presidente, éste era el jamoncito del medio. Probablemente no lo pensó o creyó que no caería mal, sin darse cuenta que más allá de la confianza con Milei, olvidó que es el presidente de la Nación y no se deben hacer este tipo de bromas o chistes. Otro hecho que la distanció del presidente- cuando sin acordar con éste fue a visitar en Madrid a la ex presidente de la Nación María Estela Martínez de Perón. Luego su falta de protagonismo y relevancia fuera y dentro del Senado, y su desgano y desinterés o prescindencia partidaria de influir positivamente sobre la oposición, a lo que se suma sus visitas a los cuarteles militares y otras exhibiciones que dejaban si no mal parado al presidente, ajeno, pero llamativamente no acudió ni participó en ningún momento de los actos reivindicatorios del Operativo Independencia que la misma ex presidenta depuesta ordenó en 1975. Ese mismo Operativo Independencia que combatió a la subversión en Tucumán -donde el ERP pretendía erigir un enclave de la guerrilla, una idea desnaturalizada, delirante y monstruosa, que el Ejército Argentino se lo impidió- ahora el presidente Milei le ha dado carta blanca al ministro de defensa, General Carlos Presti para el reconocimiento histórico de todas las acciones y de los soldados que combatieron y participaron en esa lucha. Todas estas desinteligencias y desencuentros llevaron al enfriamiento de las relaciones entre Milei y Villarruel al punto de su actual congelamiento, de no retorno, una dupla que al comienzo parecía indestructible. Las mejores causas dignas por las que luchar se pueden venir abajo si la sociedad olvida la prudencia y la humildad.
Desde una perspectiva y un análisis desapasionado, sereno y profundo de las cosas, hay que observar que, más allá de su imagen, su buena fama y conducta precedente, hoy son menos los que la aprecian que los que la repudian a la Dra. Victoria Villarruel, quien como persona inteligente que es no debería dejarse usar por el peronismo, que hoy está convertido en una malformación ontológica: un leviatán maligno que manipula al pueblo como ganado en tránsito para sus propósitos furtivos. Y en abierto concubinato con la izquierda: marxismo, leninismo y trotskismo, desde que murió Perón y llegó al poder el kirchnerismo. Desde mi punto de vista (equidistante de ambas fuerzas y tendencias), la Dra. Victoria Villarruel no debería dejarse seducir ni convencer por el peronismo, que hoy día es una suerte de leviatán pulpo disociativo, fundamentalista, disgregante, combativo y biomórfico, que no une sino desune a los argentinos, es como juntar el agua y el aceite. La frase de George Santaya citada al comienzo, tiene plena actualidad. No hay que olvidar la horrible experiencia de aquello que se llamó FREJULI (Frente Justicialista de Liberación) en 1973 que terminó en un desbarajuste fenomenal. La juventud de aquella época -hoy todos viejos- se volvió contra el mismo fundador del movimiento. No debe perderse de vista en ningún momento que la doctora Victoria Villarruel está en las antípodas del posperonismo, toda vez que ella fundó en 2006 el Centro de Estudios Legales sobre el Terrorismo y sus Víctimas (CELTYV). Esta organización no gubernamental busca el reconocimiento social y estatal de las víctimas provocadas por organizaciones armadas en Argentina durante la década de los 70, promoviendo la «memoria completa. Y junto al abogado Carlos Manfroni, publicó el libro «Los otros muertos: las víctimas civiles del terrorismo guerrillero en los 70». Tal vez, la Dra. Villarruel no pensó si es que gana en las urnas, que le puede ocurrir lo mismo que le sucedió a Milei con ella. Este es un país de inimaginables sorpresas. ¿Qué hará para convencer al kirchnerismo? Una ominosa facción que cooptó astutamente al estragado partido peronista que ya venía deshilachándose tras la corrupción menemista, que hizo del peronismo un frívolo y acomodaticio comodín o guasón. No es lo que hubiera querido Perón, que un poco tarde se dio cuenta. Sus planes de pacificación fracasaron, su doctrina fue tergiversada y falseada por arribistas que pusieron lo de atrás para delante y viceversa. El Perón del 17 de octubre de 1945 no es el mismo Perón que regresó 17 años después. Este último quería la unión y la concordia, pero la izquierda peronista se lo impidió. La salud de Perón ya estaba deteriorada, estaba viejo y enfermo. Triste, solitario y final (1973), como la aclamada novela de Osvaldo Soriano. Se vivió un convulsionado y prolongado proceso agónico del peronismo de derechas al peronismo de izquierdas (el kirchnerismo). Todo comienza históricamente con Hegel y su postulado ontológico del «mundo al revés» y Karl Marx lo tergiversa. Los postulados de Hegel están en las antípodas de los de Marx. De los sofismas del marxismo arrancan casi todos los errores del colectivismo, entre ellos, el populismo, siendo que el peronismo en sus inicios comulgó con el fascismo de Mussolini y fue contrario al feroz comunismo soviético, giro que después tomó su movimiento por presión de la juventud peronista -los llamados jóvenes idealistas- sector enfrentado a muerte con el peronismo ortodoxo a partir del regreso definitivo de Perón a la Argentina el 20 de junio de 1973, día que tuvo lugar la masacre de Ezeiza.
24/02/2026 a las 4:13 PM
Ya que nadie escribió le recomiendo a don Obscuritatti no olvidarse el pastillero de la tarde, a ver si después se le ocurre algún comentario original al estimado profeta de lo obvio jaja
24/02/2026 a las 6:00 PM
Brillante comentario, Don Luis.
La Srta. Vice se olvidó que es la segunda del poder.
No tuvo en cuenta que con Milei, no se jode (perdón ) y seguro menos aún con su hermana.
Antes de la fórmula, no se conocieron.
Los papelones ya no tienen retorno.
Unirse al Peronismo; creo que no tiene idea de lo que intenta; si es cierto.
Más vale que se quede quieta y haga lo que puede en el Senado; máxime ahora que anda la Sra. Bullrich por el sector.
Las cartas ya están echadas para el 27: qué quieren descubrir?.
24/02/2026 a las 6:04 PM
Ah, olvidaba—
Que me cuentan de la barrida que le pegaron al Kakismo/Peronismo, en las autoridades del Senado y Cía.?.
Repito…siendo vulgar «A llorar al campito», como dicen en el barrio.