Por Gustavo Oscar Colla.-

Durante mi infancia y adolescencia, las fiestas patrias se celebraban mediante desfiles que se hacían en la plaza pública de mi ciudad. El festejo consistía en un desfile en el que participaban todas las escuelas de la zona. Primarias y secundarias. Públicas y privadas. De habla castellana, inglesa o alemana. Cada una con su abanderado y escoltas. Concurrían el Intendente Municipal y el cura párroco. El desfile se hacía, previo ensayo en cada escuela para ser la más destacada, con el fondo de marchas patrióticas ejecutadas por la banda musical de un colegio religioso de la zona, la que utilizaba instrumentos de viento y percusión.

Por las noches, en la misma plaza se montaba un escenario gigante y se brindaban espectáculos de música folklórica. Todo para deleite y sentir patriótico de participantes y concurrentes. En CABA, generalmente en Av. del Libertador, el clásico desfile de todos los regimientos militares.

Este 25 de Mayo de 2026, haciendo zapping por los canales de noticias, las imágenes y comentarios periodísticos eran ver si Karina Milei se había sentado a un metro o a cinco de Patricia Bullrrich o si Javier Milei abrazó a Santiago Caputo más fuerte o menos fuerte que la última vez que lo hizo en público. Y cosas parecidas por doquier..

Mientras tanto, la soledad de las plazas invitaba a cuidarse de los motochorros.

¡Qué bajo hemos caído, Patria mía!

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