Por Carlos Tórtora.-

El escándalo de corrupción desatado en la quinta de Olivos en torno a diversas contrataciones fraudulentas de la renunciada Subsecretaria de Planificación de Presidencia, María Belén Agudiez, se tradujo en una crisis entre los hermanos Milei.

La trifulca familiar en realidad habría comenzado varias semanas atrás y por motivos que no están claros.

La no participación de Karina en el viaje presidencial a Nueva York certificó que la gresca era seria.

En el escándalo de Olivos, la decisión de Milei de reemplazar al equipo de Agudiez por personal de la Casa Militar no parece desplazar realmente a Karina del manejo. El jefe de la Casa Militar, general Sebastian Ibáñez, hoy sería un incondicional de ella.

Pero la pregunta que importa es si la crisis entre los Milei se proyecta sobre el manejo político del gobierno.

Este tema está lejos de ser claro. Es obvio que Milei sigue defendiendo que Santiago Caputo retenga su espacio de poder mientras que Karina preferiría anularlo. Pero este equilibrio inestable ya es viejo y no parece cambiar.

Una dependencia cada vez mayor

La realidad es que la expectativa de reelección de Milei depende en buena medida del  armado de su hermana. Así es que el frágil tinglado de LLA lo sostiene ella como presidente del partido nacional y en Buenos Aires, donde su mano derecha, Sebastián Pareja, manda negociando muy poco.

Por otra parte, los tres grandes operadores del gobierno, Diego Santilli, Martín Menem y Lule Menem, son del equipo de Karina y no tienen contacto frecuente con Milei.

Pero hay otra función, cada vez más importante, en la cual Karina es insustituible. Se trata del control político de Patricia Bullrich, del operativo para restarle apoyo en el Senado así como del constante seguimiento de sus movimientos.

Con excepción del período de Guillermo Francos como jefe de Gabinete, Milei nunca controló la marcha de su administración con un hombre propio, porque Manuel Adorni respondía totalmente a su hermana.

Este cerrojo que Karina le colocó al poder haría muy improbable que Milei optara por sacársela de encima, o aunque sea pasarla a segundo plano.

Un último capítulo que conviene mencionar es que ella es la que lleva adelante los principales cuestionamientos contra Luis Caputo, brindándole así una valiosa ayuda a su hermano.

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