Por Carlos Tórtora.-
Los vientos del cambio soplan rápido. Mientras se iban conociendo los resultados de la aplastante derrota electoral de Donald Trump, la Sala II de la Cámara Federal de Casación Penal habilitó la revisión del rechazo a dos querellantes en la causa $LIBRA. Por mayoría, la Sala II hizo lugar a la queja presentada por Vladislav Andreevich Lapchenko y Sviatlana Vitalievna Kratsuskaya, que habían solicitado intervenir como querellantes. Los jueces Alejandro Slokar y Ángela Ledesma votaron entonces a favor de conceder el recurso de Casación. De este modo, el desopilante festejo presidencial de días atrás por el fallo de Marcelo Martínez de Georgi que lo sobreseía empieza a verse vulnerable y además la sentencia ya fue apelada.
Estas son apenas las primeras reacciones judiciales contra el plan de impunidad instrumentado por el Ministro de Justicia Juan Bautista Mahiques.
Mucho más avanzado está, en cambio, el proceso de descomposición de la política económica.
Pero tal vez más grave es el inicio de la desintegración política de LLA. No sólo Trump acaba de perder el control de ambas cámaras del Congreso. A Milei le está pasando lo mismo.
Acosada por la operación de Karina y Nadia Márquez para defenestrarla de la presidencia del bloque de senadores nacionales, Patricia Bullrich quemó las naves y está rompiendo los bloques oficialistas en ambas cámaras.
Sobre 20 senadores nacionales de LLA, 6 le responden a Bullrich, y sobre 95 diputados nacionales, cuenta con 15. Un número más que suficiente como para bloquear cualquier proyecto de ley. Pero esto tiene además otra proyección: sería el comienzo de un cisma en LLA, porque el bullrichismo no acompañaría la candidatura presidencial de Milei y podría intentar presentarse en una PASO o directamente romper el partido para conformar un nuevo Juntos por el Cambio con el PRO y la UCR. Esto último sería la materialización del vaciamiento de LLA. Ayer circuló la versión de que Bullrich analizó con sus diputados la idea de presentarse en una PASO contra Milei, proyecto que tiene sus pros y sus contras.
La diferencia entre lo que le está ocurriendo a Trump y a Milei es que al primero se le descontrola el Congreso por perder.
Menem ya no es sólo Karina
Plantado como adversario de Bullrich, Martín Menem, sin embargo, iría mucho más allá y está desarrollando una estrategia propia, no sometida a los deseos de Karina. Martín y Lule controlan casi todo el aparato partidario de LLA, con excepción de Buenos Aires, donde reina Sebastián Pareja.
Menem hace más de un mes que está trabando las negociaciones de Karina y Diego Santilli para sancionar la reforma electoral. Su tesis es que, si el gobierno acuerda con los gobernadores amigos listas conjuntas en muchas provincias, LLA deberá cederle unas cuantas candidaturas a legisladores nacionales a los mandatarios provinciales. Pero el cálculo de Menem puertas para adentro es que Milei no sería reelecto. Entonces la dirigencia libertaria ya no contará en el 2028 con los cargos del estado nacional y para sobrevivir necesitará hacer lo mismo que hizo La Cámpora: acumular bancas. Por eso, la prioridad de los Menem ya no sería tanto la reelección de Milei, que dan como improbable, sino la supervivencia de su estructura gracias a las bancas.
En realidad, en última instancia, la postura de los Menem es también una rebeldía contra Milei, aunque más disimulada que la de Bullrich.
Así es que distintas fuerzas centrífugas van empujando a LLA a una crisis grave que puede llevar a su fragmentación. A todo esto, Milei continúa ajeno a cualquier conocimiento del arte de la conducción política. Su tiempo lo consagra a recibir premios internacionales que pagaría con fondos de la SIDE, mientras que sigue delegando la estrategia política en Karina y, por supuesto, a tuitear. Karina, a su vez, se encuentra tan superada que ya ni reúne a la Mesa Política del gobierno.
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