Por Carlos Tórtora.-
En medio de la ola de cambios internacionales que está sacudiendo al mundo, hay dos hechos que despertarían serias inquietudes en la dirigencia libertaria.
El primero es que en el renovado Congreso de los EEUU, un numeroso grupo de legisladores demócratas de ambas cámaras está dispuesto a avanzar en la investigación del salvataje financiero del gobierno argentino que el año pasado hiciera el Secretario del Tesoro Scott Bessent.
La iniciativa la impulsan el primer senador musulmán del país, El Sayed, y también la senadora demócrata Elizabeth Warren.
Con el triunfo demócrata del martes pasado, las probabilidades de que este tipo de investigaciones prospere es ahora muy alta.
El segundo hecho es la inesperada explosión del escándalo del UENO Bank en Paraguay, que desató el mayor caso de corrupción de las últimas décadas y precipitó la renuncia del presidente Santiago Peña.
Peña era, junto con Milei, aunque más discreto, un exponente de la nueva dirigencia trumpista, gobernando en este caso un Paraguay que ya es investment grade.
Su rápido derrumbe puede verse como un espejo oscuro para Milei y su equipo, que ahora deben incorporar que la cercanía con Trump ya no garantiza impunidad.
Señales de alarma
El caso paraguayo y las amenazas demócratas de investigar empiezan a sembrar temores en la dirigencia libertaria, que percibe que estamos en la bisagra de un cambio de época. Pero esta semana se produjo otro hecho inquietante: Sebastián Pareja, la mano derecha de Karina y presidente de La Libertad Avanza en Buenos Aires, habría comprado un departamento de 133 metros en Puerto Madero por USD 350.000.
El caso es que los fondos habrían salido de una caja en el Santander pero no figurarían en la declaración jurada de Pareja. El departamento en cuestión lo compró su madre, Matilde Benzi, que sólo percibe una jubilación, igual que su padre Miguel Ángel. La investigación la realizó Juan Luis González para la revista Noticias.
Según una versión creíble, la ofensiva contra Pareja nacería cerca de los Menem y sería parte de una guerra entre ambos grupos, que curiosamente tienen su terminal en Karina.
A medida que crece la posibilidad de que Milei no sea reelecto, las facciones libertarias estarían entrando en una especie de guerra civil con un común denominador: el sálvese quien pueda.
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