Por Luis Alejandro Rizzi.-
LEÓN XIV
Si bien el domingo próximo sería el primer día de la semana, la llegada de León XIV no puede pasar inadvertida en su víspera. El nombre adoptado por el Papa determina una impronta marcada por la preocupación por valores sociales como la justicia, la empatía con los menos favorecidos, la inclusión de personas con discapacidad y la distribución de la riqueza, a lo que León XIV suma la concordia como valor social.
Temas —o mejor dicho, “cuestiones”— que Milei desprecia y maldice. El Gobierno pretende esconder tras el velo de la hipocresía su concepción bárbara y anticristiana de los valores y principios que guían la evangelización y la concepción moral de la política.
Lamento que no se haya previsto una visita, o al menos una conversación virtual, con Esteban Bullrich, quien, desde su discapacidad física, es uno de los pocos dirigentes con una real concepción ética y moral de la política.
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MILEI EN SU INSIGNIFICANCIA
El inefable y obsecuente canciller Pablo Quirno, que confunde los buenos modales de la diplomacia con la grosera espontaneidad de Milei —la cual afecta muy negativamente la imagen de nuestro país—, llegó a decir hace poco más de un mes que el prestigio de Milei hacía ganar elecciones a candidatos amigos.
Tal afirmación (cuya opinión me guardo en honor a la pulcritud del lenguaje, pero que todo lector imaginará sin mayor esfuerzo) se fue esfumando en los casos de Bolsonaro —prófugo por anticipado de una investigación judicial en su contra—, Donald Trump —franquiciante fallido— y Benjamín Netanyahu, quien difícilmente logre formar gobierno, lo que podría acarrear que termine a las puertas de algún juzgado o de un Tribunal Internacional.
Al margen de su grosería, Milei, que sólo se entiende como una expresión neurótica de su patología psíquica, no concurrió en Madrid a un evento al que debía asistir para reunirse con un político de una extrema derecha también delirante, facciosa y dañina para la buena salud social.
Se repite una vez más la pregunta: ¿por qué los contribuyentes debemos pagar sus paseos partidarios? Eso es corrupción.
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EL CASO $LIBRA Y LA PRÓRROGA DE LA CONCESIÓN AEROPORTUARIA
El Tribunal de Casación deberá resolver si admite la presencia de querellantes particulares en la causa $LIBRA, la cual el juez Martínez de Giorgi cerró ilegalmente. Mirándolo con buena voluntad, sólo hubiera correspondido dictar una falta de mérito y no un sobreseimiento, el cual de todos modos es nulo de nulidad absoluta.
Tampoco mereció investigación alguna la prórroga hasta el año 2056 de la concesión (vigente hasta 2028) para la explotación de aeropuertos a cargo de Aeropuertos Argentina. Es evidente que el director o directora del ORSNA debe más de una explicación, y resulta llamativo que ningún fiscal ni la Comisión Bicameral le presten atención.
Pareciera que uno de los criterios para la corrupción es que aquello que no supere el «piso K» no cuenta como tal, considerándolo en todo caso simples «travesuras», como prorrogar una concesión por «sólo 30 años más».
Toda una vida…
Toda una vida
me estaría contigo,
no me importa en qué forma,
ni dónde ni cómo, pero junto a ti.
Toda una vida
te estaría mimando,
te estaría cuidando
como cuido mi vida, que la vivo por ti.
Toda una vida (dulce amor)
me estaría contigo (junto a ti),
no me importa en qué forma
ni dónde ni cómo, pero junto a ti.
No me cansaría de decirte siempre…
…Gracias por los 30 años y los dólares.
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EL CASO DE SANTIAGO PEÑA
La destitución y detención de Santiago Peña pone en evidencia un hecho digno de destacarse. Los hechos delictivos habrían sido cometidos por personas con formación profesional de excelencia y experiencia en instituciones de prestigio.
No se trata de actos de corrupción hechos por “gente común”, como fue el caso de los Kirchner.
Por otra parte, que el respaldo de la nueva derecha son los “negocios”. Si fuera cierto que para asistir a la cena de la Fundación Faro se pagaron hasta trescientos mil dólares por cubierto, el hecho nos debería avergonzar y el repudio debería ser generalizado.
La cosa se agrava porque la mayoría de los viajes de Milei son personales y los pagamos los contribuyentes.
Lamentable.
Ya que Milei está escribiendo un libro sobre moral del estado, ¿cómo explicará estos hechos..?
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