Las elecciones y la historia (II)

Los resultados de las recientes elecciones argentinas representan la derrota de Rosas y el triunfo de Urquiza en Caseros que conforme a las ideas de Alberdi y Sarmiento llevaron a la Argentina por las cimas de la historia. Y al respecto por tanto todo parece indicar que Macri representa el proyecto de restauración argentina que basado en las ideas que cambiaron al mundo produjo libertad y riqueza por primera vez en la historia.

Como muy bien lo expresa Richard A. Epstein en el Cato Policy Report: “Los principios personificados en la Constitución Clásica Liberal no son aquellos que operan solamente en esta o aquella era. Ellos son los principios para todas las eras”. La Argentina es una prueba histórica de la realidad de esa observación. Fue el tercer país del mundo en poner esas ideas en ejecución a partir de 1853 y consecuentemente dio un salto cuántico en la historia, pasando de ser uno de los países más pobres en la época de Rosas a uno de los primeros países del mundo a principios del siglo XX. Así alcanzó a tener un ingreso per cápita mayor que el de Italia, de Francia y de Alemania.

En aquella oportunidad se produjo primero el acuerdo de San Nicolás y Urquiza pasó a presidente y se estableció la Constitución de 1853. Y en 1859 se pactó el Acuerdo de San José de Flores con Mitre y se hicieron los cambios en la Constitución requeridos por Buenos Aires.

He hecho este recuerdo histórico pues como reconociera David Hume, la historia es un aprendizaje. Por ello ya Macri se ha manifestado dispuesto a negociar con la oposición y los peronistas. Por supuesto en aquella oportunidad Rosas fue descartado de los acuerdos y por tanto queda asimismo definida la situación de Cristina Kirchner tal como ella se ha manifestado públicamente al respecto. Pero esa división del partido peronista es un factor positivo para lograr poner en práctica la política que se requiere para superar los 70 años de retraso que ha padecido la Argentina desde la llegada de Perón.

Al respecto vale recordar que las nacionalizaciones de Aerolíneas Argentinas y de YPF constituyeron una violación paladina del artículo 17 de la Constitución Nacional. Hoy según la información pública Aerolíneas tiene pérdidas cuantiosas. Por otra parte el juicio de reclamación al gobierno por la nacionalización de YPF lleva 20 años sin decisión judicial. Y recordemos a Alberdi: “La propiedad, la vida y el honor son bienes nominales cuando la justicia es mala”.

Otro aspecto es el reconocimiento de las relaciones con Estados Unidos y el mundo. Es decir el reconocimiento de la Constitución Liberal y el cumplimiento de sus leyes en función del poder judicial, pues como dijo Adam Smith: “Cuando el judicial está unido al poder Ejecutivo es escasamente imposible que la Justicia no sea frecuentemente sacrificada a lo que vulgarmente se denomina política”. Esa situación se vivió durante el gobierno de los Kirchner y todo parece indicar que durante el gobierno de Macri se estaría corrigiendo.

O sea Macri en su proyecto al igual que Urquiza está superando un círculo vicioso que en el orden político ha prevalecido en Argentina por más de 70 años, y recuperar a la Argentina que fue. Y en ese sentido es casi sorprendente que haya iniciado este proceso político enfrentado a un mundo viciado por la izquierda en nombre de la falacia de la igualdad para lograr la desigualdad del poder político. Ese proceso en Argentina ha implicado la violación de la Constitución Nacional supuestamente en nombre del pueblo.

El problema más grave que enfrenta Macri en el ámbito económico es el elevado nivel del gasto público, que conforme a nuestras estimaciones en el 2016 alcanzó al 51.0% del PBI. En ese año el gasto nacional alcanzó al 34,65% del PBI. Evidentemente Macri ha tomado conciencia de esa realidad y consecuentemente en el presupuesto del 2.017 ha propuesto una rebaja del gasto nacional de un 13,78% respecto al 2016.

La última noticia al respecto es que la Sra. Vidal estaría intentando hacerlo en Buenos Aires. Por tanto, insisto en el hecho de que el aumento del gasto público es un factor determinante de la tasa de inflación. Al respecto voy a repetir las palabras de George Gilder: “No es principalmente el déficit federal la causa de la inflación. Si el déficit fuese cerrado con tasas de impuestos más altas, y la oferta monetaria se mantuviera constante, el nivel de precios subiría en la forma ortodoxa de la ley de costo.

No obstante las dificultades que se enfrentan, la economía parece estarse recuperando en alguna medida. Esa evolución positiva sólo se puede explicar en función de la confianza creada por Macri con la reestructuración de la seguridad jurídica y la filosofía política planteada. Y la consecuencia de esa confianza se manifestó en los resultados de las recientes elecciones. Igualmente es un hecho que Macri ha tomado conciencia de la necesidad imperiosa de reducir el gasto público, y así se lo ha requerido también a las provincias. Y otro factor favorable y que facilita la evolución de la política es la caída en el nivel de desempleo.

Armando Ribas

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