Tan sólo una profecía subjetiva

Es sabido, sin necesidad de que ninguno de estos opinólogos de moda nos lo anticipe, que los estallidos sociales y a gran escala, siempre están precedidos por desbordes, entre pequeños y medianos, aunque esos chispazos no cuenten entre ellos con vasos comunicantes.

He insistido hasta la fatiga que los prolegómenos de uno en ciernes ya tiene su propia inercia como los huracanes y tornados que se avizoran en el horizonte cercano.

Con un dólar “planchado”, la cosecha récord de la “gruesa”, a pesar que las inundaciones afectaron entre Buenos Aires, Santa Fe, Entre Ríos y una fracción menor de Córdoba, casi nueve millones de hectáreas, la Argentina sigue estando demasiado sospechada para que desembarquen capitales de riesgo y aumente la oferta laboral.

Y con todo ese vendaval granario, la pobreza extrema sube.

Un tanto dicotómico el ejemplo y el comparativo ¿no?

Las calles respiran un tufillo de bronca que se percibe a simple vista, en cada acto, corte y movilización de los “morochos”.

Y la inflación que, como el agua, se cuela en todas partes, evidente es que sólo coadyuva para sazonar este enorme caldo de cultivos y las ollas de grillos que son su consecuencia más peligrosa.

Un Gobierno que para emular los refranes hispánicos no tiene “puñetera idea” de lo que se le viene encima, con la tonalidad cansina de Macricio, no aporta ni por error el emético requirente para una incluso mediata salida de este caos.

Han “perdido la calle” y ello, Estimados, no es más que el denso prólogo de una tormenta social y de una magnitud que habremos de ver como nunca antes.

Cuando una Administración menos que mediocre como esta, carece de sintonía para distinguir los grados en progreso de la efervescencia colectiva, al epitafio que los cubrirá ya le midieron su ataúd.

Caputo, Calcaterra y demás tributarios del grupo Socma, se manejan como si la Argentina fuese Canadá o Australia o aun peor, como si hubiésemos retrocedido en el tiempo Noventista del Turco.

No se han representado que el abandono de esas prácticas oligopólicas de la Obra Pública, ya han fenecido.

Ni han tomado nota de lo que acontece en Brasil con otro idiota como Temer, quien con un inflador está subiendo la temperatura social que pronto llegará a la ionosfera y que lo llevará a refugiarse en lo profundo del Amazonas, de no pescarlo antes sus propios lumpens.

Transitamos por un equilibrio demasiado delgado, tanto como pretender caminar por el filo de una navaja.

Y con ese bagaje de ignorancia, no se inmutan; acaso porque con sus tantos millones son de la opinión que siempre encontrarán un refugio para evadirse del vandalismo que están fagocitando.

En el 2001, la explosión fue por los depósitos dolarizados, no por otras razones enervantes.

Hoy, con un Sistema Policial y Penitenciario en poder de carteles, es cuestión de tiempo -y poco- para que lo más temido se nos adhiera a la carne.

Tenemos un Presidente que es el mismo pelotudo que la mayoría suponíamos que era antes de ser ungido y que con una pizca de ingenuidad por nuestra parte, pensamos en un principio que vendría a derrumbar los muros de la Babilonia K.

Pero como desde el comienzo de la decadencia golpista de 1943, deberemos cancelar todas las facturas pendientes.

Lo que me pregunto es si tendremos con qué pagar.

Infiero que no encontraremos en nuestros bolsillos, lo suficiente para no quedar en mora y con la suspensión del servicio.

Ése, el del Control Social.

Antes, todo se resolvía con el fútbol, pero ahora no alcanzará ni con la televisación de un partido de bochas.

Lo de -la llamaré implosión-, nada ni nadie la podrá sortear, pero eso no será lo más peligroso.

Sino quién o quiénes se harán cargo de las turbas, del descenso de la demanda de empleos, de la salud pública, de las Fuerzas de Seguridad, enquistadas en un estadio hediondo, de los Maestros que no disminuirán el aquelarre que han comenzado, de los que pernoctan dentro de los cajeros automáticos, en los que al caer la noche son motivo de disputas muchas veces sangrientas y del delito urbano, suburbano y rural, con un rebrote del abigeato que aumenta diariamente de forma vertiginosa.

Las inferencias pueden ser inagotables, con meros ejercicios hipotéticos, en un sentido u otro.

Pero sean cuales fuesen, ninguno de nosotros está en autoridad ideológica como para promover un candidato de reemplazo.

Un enorme caldero, todavía para la visión miope y de muchos en estado virtual e incluso desconocido y remoto, no habrá de desvanecerse porque los grandes referentes no lo pregonen.

Y serán ellos, a los que deberemos interrogar por no dar el prudente y previsor aviso cuando el desmoronamiento y la anarquía nos gobiernen; esos que ahora aparecen cotidianamente en las pantallas de la TV, las radios y la Prensa Escrita, repitiendo las mismas boludeces inconducentes y erráticas en sus editoriales.

Cuando tales eventos se materialicen, no les prodiguemos clemencia y menos indulgencia, porque entre todos, son los cómplices por alquilarse al mejor postor; por silenciar la venida de este tsunami en el que todos seremos tapados por sus gigantescas oleadas de “negros cabezas” que esperan pacientemente cualquier desenlace.

En su momento, tomé la solitaria iniciativa de nominar al “cabezón”, no por su bonhomía ni sus valores éticos, porque desconoce ambos vocablos.

Lo hice porque con sus reglas que no son las nuestras, tal vez sea el único que pueda detener a la marea humana de “caralisas” que son de la idea de terminar con la última fase de la propiedad privada y colectivizar a todos los medios de producción e introducirnos en la Rusia post zarista de 1918.

En Brasil, tales alternativas no existen porque su genotipo es el de un país de “gente torpe”, incluyendo a su numerosa clase dirigente y en dicha dirección ellos no podrán desinsacular a alguien con mejores calidades humanas e intelectuales que Fernando Collor de Melo.

Y menos el Uruguay que si Brasil cae, pues será succionado junto a su vecino, porque a pesar de sus muestras de Nacionalismo, nunca fue otra cosa que un “Estado Provincial Argentino Libre Asociado”, como Puerto Rico respecto de los Gringos.

Como podrán decodificar, amigos, no debemos abordar una insustancial diatriba, de si Argentina caerá.

Lo que podemos debatir, solamente debe de reducirse al cuándo y al cómo.

Aunque de cualquier forma esta es…

TAN SÓLO UNA PROFECÍA SUBJETIVA.

Carlos Belgrano

alarosadatodos@gmail.com

9 comments for “Tan sólo una profecía subjetiva

  1. Walter
    21/03/2017 at 1:06 PM

    Muy interesante su columna don Belgrano porque describe a la perfección la realidad actual pero debo decirle que la Argentina no va a caer sino que ya cayó y no ahora sino hace rato.
    Usted afirma que “Tenemos un Presidente que es el mismo pelotudo que la mayoría suponíamos que era antes de ser ungido y que con una pizca de ingenuidad por nuestra parte, pensamos en un principio que vendría a derrumbar los muros de la Babilonia K.” y no concido con su afirmación porque solamente una persona oligofrénica – vale decir de escasa inteligencia – pudo pensar y creer que Macri era una persona normal. Es una mezcla rara de idiota y mal parido.
    Que es un pelotudo quedó demostrado durante su gestión como jefe de gobierno de la ciudad, así que no se podía esperar algo distino y/o mejor como presdente, pero lo más grotesco de esta tragicomedia es que muchos no pensantes lo ven como un enemigo del kirchnerismo, o del cristinismo para ser más preciso, sin razonar que entre uno y otra no existe diferencia alguna.
    Ambos, cada cual a su manera, han destruído el tejido social de nuestro país entregándolo a intereses foráneos sin que les tiemblen las carotas. Esto es lo más grave porque todo lo demás es retórica barata.
    Desde 1983 hasta el presente -por no ir más lejos en la historia- se ha logrado embrutecer al “soberano” inculcándole la vagancia, dejándolo hacer lo que se le da la gana o sea vivir sin reglas de convivenia civilizada y eso no tiene arreglo en lo inmediato.
    Nos han llevado a una situación de salvajismo insólita, a la pérdida de los valores más elementales por eso desde mi punto de vista deberíamos decir basta a los diagnósticos y pensar seriamente en las formas y métodos para salir de esta cloaca.
    El tal cambio no existe y lo real y conceto es que estamos cada día peor, más sumergidos en la miseria más aberrante, más despojados de nuestro derecho a vivir como personas y no como bestias.
    Macri es pasajero y circunstancial, es como un abceso anal y pasará y seguramente pronto veremos otra forma del peronismo y sus mutaciones para continuar navegando a la deriva, indudablemente más pobres más ignorantes y rumiando como mansas vacas un presente sin futuro.

  2. valle de lagrimas
    21/03/2017 at 5:24 PM

    No es que CArlos Belgrano del email laautopistadelbicentenario habia muerto en 2013? Yo tengo guardada el último editorial de Julio del 2013. Resucitó o nunca murió? Es estilo parece similar pero tengo mis dudas. Muchachos por favor. Parece increible que maten a alguien y después lo resuciten. No todos somos bobos.

  3. valle de lagrimas
    21/03/2017 at 5:32 PM

    Me acaba de contestar el mismo Carlos Belgrano. Coincidió que dejó de escribir o yo dejé de recibir los emails con los artículos que el escribía, con una nota donde lei que habia fallecido. Mis disculpas.

  4. Edgardo
    21/03/2017 at 6:30 PM

    MAESTRO, lo dijo en manera clara y contundente. Esta es la realidad que muchos necios NO quieren ver. Es lamentable porque todos estamos en el mismo barco y el iceberg esta a la vista. Agrego un comentario al del Sr. Walter, lamento contradecirlo porque Ud. supone que yá tocamos fondo….aun falta lo peor, de seguir asi en manos de mercenarios antipatriotas.
    Dios nos ayude e ilumine.

    • Walter
      21/03/2017 at 8:07 PM

      No me contradice Edgardo, es simplemente una cuestión de enfoque.
      ¿Qué es lo que falta para tocar fondo?
      ¿Que nos maten a todos?
      Si esto que estamos viviendo no es estar lamiendo el fondo del pozo ciego no veo cuanto más abajo podemos llegar. El crimen, la indecencia, la amoralidad, la corrupción, la ausencia de patriotismo, el dejar hacer si mover un dedo, la notoria falta de cultura, la educación distorsionada, el genocidiio de los jubilados, la falta de infraestructura, el desprecio al ciudadano, las mentiras de campaña, los desaciertos de los gobernanes de turno.
      Ahora bien , si usted se refiere al final tantas veces anunciado de la ocupación defintiva del territorio aún no vendido ni regalado podemos conversar largo y tendido.
      La Argentina que conocimos no existe más, la escala de valores ha cambiado, el concepto de familia fue aniquilado, el respeto a los mayores no existe y los viejos son un motivo de risa o una dolorosa vergüenza ¿Podemos caer aún más abajo?

      • GISELA
        23/03/2017 at 6:05 PM

        Si señor, podemos. y no es solo culpa de quienes nos gobiernan sino de las mayorías impensantes. arrogantes , soberbias que siempre creen saberlo todo. Hablar no es hacer. educar no es estar presente en las escuelas, ganarse la vida no es ir detrás de un puesto público,
        administrar no es repartir a troche y moche. En fin …… la culpa no es del chancho.

  5. Edgardo
    21/03/2017 at 6:32 PM

    Recuerdan que se habia parado la aprobación del blanqueo para familiares, por no ser etico….bueno, ahora en medio de la distracción por tantas otras problematicas….la aprobaron. Siguen aplicando el metodo del Ministro Bullrrich, de tirar 14 temas, algunos los paran, los otros pasan. El que pararon lo retocan o lo dejan pendiente para otra ocasión….Tal cual.

  6. Walter
    21/03/2017 at 9:27 PM

    Los muertos no escriben sus obituarios sino que lo hacen terceras personas.
    Evidentemente Carlos Belgrano no murió en 2013 y si murió volvió del más allá, no es importante.
    Lo importante es lo que dice y lo que piensa.
    La vida y la muerte no son opuestas sino ángulos suplementarios, a los 180º está la respuesta.
    El goniómetro puede ser de gan ayuda valle de lagrimas.
    En los ángulos suplementarios está la solucióna tus dudas.

  7. E$l Tarasca
    22/03/2017 at 3:19 PM

    Un posible escenario de futuro.
    Tal vez el menos deseado, el mas probable. O el que, inconscientemente.
    Estén buscando muchos Argentinos,sin pensar en el después.
    Igual muchos ya estamos acostumbrados .Cada diez años, mas o menos, sopa.
    Pero parece que no queremos o no sabemos .Cambiar de menú.
    Eso que la mayoría se deleita como se cocina en otros países.
    Y , Bueh . Es lo que hay.

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