La Doctrina de la Paz del Papa Francisco

El Pontificado de Francisco vendrá marcado por el retorno a escenarios de Guerra Fría EEUU-Rusia y su ardua tarea de sustituir la diplomacia de las armas por el diálogo y el consenso. Bergoglio, adoptó el nombre papal de su admirado Francisco de Asís (il poverello d’Assisi) y nada más ser elegido Papa, exclamó: “Cómo me gustaría una Iglesia pobre y para los pobres”, frase que sería un guiño al espíritu de pobreza de los primeros cristianos y a los ideales de justicia social de Monseñor Romero, quien hace tres décadas decía: “La misión de la Iglesia es identificarse con los pobres”, así como un mensaje de esperanza para los que todavía sueñan con hacer factible dicha utopía en América Latina.

La CIA y las iglesias evangélicas en América Latina

En América Latina hemos asistido en las dos últimas décadas al fenómeno de la irrupción de las iglesias evangélicas (sectas o cultos según la jerarquía vaticana), surgidas en la década de los 80 bajo inspiración y patrocinio de la CIA con el objetivo inequívoco de desbancar al catolicismo romano como religión dominante. Ya en su versión de iglesias evangélicas latinoamericanizadas habrían conseguido dibujar una nueva arquitectura espiritual en el llamado patio trasero de EEUU al tiempo que tejieron una tupida red en contactos como agentes encubiertos de la CIA para derrocar a Presidentes Progresistas y apoyar a candidatos leales a EEUU (léase Bolivia y Brasil).

Las diferencias serían no tanto dogmáticas como pastorales y de estructura organizativa, pues los movimientos evangélicos tienen una estructura horizontal y no jerárquica como la Iglesia Católica lo que ha contribuido a extender su influencia ya que el pueblo identifica a la Iglesia Católica como una institución centrada en las élites dominantes y encardinada en las estructuras del poder político de la mayoría de dichos países (excepción hecha de los países del ALBA), por lo que a pesar de reconocer la labor social de los sacerdotes católicos en sus múltiples campos de actuación, se habría producido una fuga masiva de ex-feligreses católicos a las iglesias evangélicas protestantes, entras la que descollaría el pentecostalismo que englobaría al 75% del total de fieles evangélicos de América Latina y el Caribe.

Así, según el Centro Nacional de Investigaciones Científicas de Francia (CNRS), los evangélicos representan un 25% de los cristianos en el mundo con más de 560 millones de fieles, (107 de ellos en América Latina y el Caribe), siendo Guatemala paradigma de la nueva geografía espiritual latinoamericana con un 50% de su población evangélica. En consecuencia, el Papa Francisco ha puesto especial en la tarea de supervisar dicha geografía espiritual para intentar detener la incesante sangría de fieles de la Iglesia Católica Latinoamericana, para lo que deberá respaldar los movimientos de regeneración que ya están surgiendo en la Iglesia Latinoamericana si quiere evitar la fosilización de la Iglesia Católica en América Latina y proseguir con el desarrollo de los postulados del Concilio Vaticano II. Una de las claves de esa reforma es que las iglesias nacionales, los laicos y las mujeres adquieran un protagonismo creciente en la conducción de los asuntos generales para lo que resulta imprescindible que el otrora poder omnímodo de obispos y cardenales se vaya diluyendo y delegando en las estructuras de base.

La Doctrina de la Paz de Francisco

La Doctrina de la Paz de Francisco chocará de nuevo con los intereses de EEUU (inmerso en un nuevo episodio de Guerra Fría con Rusia), dispuesto a recuperar la influencia perdida en dichos países durante el nefasto mandato de George Bush, quien obsesionado con el Eje del Mal habría relegado al olvido al llamado patio trasero. Así, la nueva estrategia de EEUU para América Latina conjugará la teoría kentiana del palo y la zanahoria para reconducir los pasos de los países latinoamericanos del MERCOSUR y lograr su ingreso en la Alianza del Pacífico con el retorno de la política del Big Stick o «Gran Garrote», consistente en la implementación de “golpes virtuales o postmodernos“ en los países que no se plieguen a sus dictados, no dudando en sustituir a los regímenes populistas-progresistas surgidos de las urnas (Venezuela, Nicaragua, Ecuador, Chile, Uruguay y Bolivia) por regímenes militares presidencialistas tutelados por EEUU.

Finalmente, la denuncia pública realizada por el Papa Francisco en el Instituto San Carlo de MIlán en el que acusa a Europa y a EEUU de «alimentar y provocar las guerras en Siria, Yemen y Afganistán para procurar ingresos económicos mediante la venta de armas» así como de «ser los responsables de la muerte de niños y civiles inocentes en esos países» habría encendido las alarmas de la cancillerías occidentales, por lo que no sería descartable la gestación de una trama endógena que intente reconducir a la Iglesia Romana a la senda de los pontificados tutelados por el verdadero poder en la sombra (establishment vaticano). Sin embargo, Francisco pasará a la Historia por su lucha contra el establishment vaticano, su innegable carisma personal y un estilo revolucionario plasmado en un estilo apologético propio basado en el desapego de las formalidades y en su don de gentes, teniendo como hito de su Papado el finiquito de la concepción eurocéntrica de la Iglesia Romana y la irrupción de la Iglesia centrífuga.

Germán Gorraiz López

Analista

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