Por Carlos Tórtora.-

Como es inevitable cuando las crisis no se solucionan, a medida que pasan las horas la desaparición del ARA San Juan va generando condiciones para un conflicto político en ciernes. De lo que se sabe el Jefe del Estado Mayor de la Armada Marcelo Srur no contó todo lo que sabía al Ministro de Defensa Oscar Aguad. Obvió precisiones respecto a las razones que habrían causado el silencio de radio del ARA San Juan. El almirante omitió reportar que el capitán del submarino, Pedro Fernández, había adelantado una falla en las baterías y por eso regresaba a Mar del Plata antes de tiempo, información que retuvo durante 5 días. Luego, los voceros de la Armada afirmaron sin fundamentarlo que la falla en las baterías nada podía tener que ver con la desaparición de la nave. La reacción de Aguad no fue menor. Dijo: “Ahora el foco está puesto en encontrar a la tripulación lo antes posible. Después se van a hacer todas las investigaciones que correspondan” y anunció sobre la decisión de iniciar un sumario. A su regreso de Vancouver, adelantado por la desaparición del submarino, Aguad hizo la denuncia ante el juez federal de Mar del Plata. Fuentes del ministerio de Defensa también confirmaron que se abrirá una investigación interna y a su vez remitieron a esa causa en curso.

El hecho de que el gobierno este dándole intervención oficialmente a la justicia federal en el caso de un siniestro naval, abre desde ya la presunción de responsabilidades penales. Por otra parte, ¿cómo quedará caratulada la causa? ¿Como investigación de posible delito?

A todo esto, en la Casa Rosada, además, no descartaron que la desaparición del ARA San Juan reabra un debate sobre la falta de recursos y equipamiento en las Fuerzas Armadas, en un momento en que el Gobierno se propone bajar el déficit fiscal. El comentario que Clarín le atribuye a un alto funcionario del Ministerio de Defensa no es feliz. El mismo habría dicho que en Defensa se mostraron satisfechos con el presupuesto para 2018, cercano al 1% del PBI. “Es importante para un país en crisis. Alemania destina entre el 1% y el 1,5% de su PBI, recalcó Es un problema de prioridades, en la Argentina hay 12 millones de pobres”, No parece adecuado deslizar que para combatir la pobreza haya que optar por niveles de mantenimiento del equipamiento militar que ponen en peligro la vida del personal.

Ya tenemos entonces dos factores de crisis que solo podrían diluirse si apareciera sana y salva la tripulación del San Juan: la intervención de la justicia federal y la puesta en la vidriera de la falta de recursos y reequipamiento en las Fuerzas Armadas .Otro punto oscuro es porque , a una semana de iniciada la crisis, ni los bloques legislativos ni el Ministro Aguad acordaran una exposición de este ante las comisiones de Defensa del Congreso para informar sobre la situación.

Una historia que continúa

En este punto es donde la probable crisis política podría empezar a tomar perfil. Con no pocos argumentos, el gobierno podría demostrar que la falta de recursos y reequipamiento en las Fuerzas Armadas se remonta a los 12 años de gobiernos kirchneristas y aún antes. Y que un proceso de deterioro tan avanzado no se revierte en poco tiempo (en este caso dos años) ni aún aumentando significativamente los recursos presupuestarios, porque hay daños que requieren un largo tiempo para volver a niveles aceptables de seguridad, entrenamiento, etc.

El 18 de noviembre del 2012 y el 28 de enero del 2013,Mariano de Vedia publicó en La Nación dos notas que daban un acabado panorama de los problemas presupuestarios militares, que no habrían sufrido grandes variaciones en los años siguientes. Enumera el periodista que “a mitad de camino quedaron las corbetas Espora, varada en Sudáfrica hace 39 días por un desperfecto en tres generadores; Spiro, que sufrió una rotura al tropezar con un banco de arena en Mar del Plata, y Gómez Roca, que zarpó del puerto marplatense en marzo con un motor menos y sufrió una avería en la línea de eje cuando iba a participar de una operación en Brasil, aunque finalmente se reparó y pudo intervenir. También fue afectado el destructor La Argentina, que sufrió un desperfecto cerca de Bahía Blanca, por una mala maniobra, cuando se dirigía también a Brasil, lo que le provocó un problema con los estabilizadores”. Continua el artículo señalando que: “Para el año próximo se prevén recursos para 161 jornadas de práctica naval, frente a los 329 días de hace dos años.

«Es muy poco para las 15 embarcaciones que hoy están en condiciones de navegar en la Armada», explicó el diputado nacional Julio Martínez (UCR), ex presidente y actual integrante de la Comisión de Defensa. Explicó que un adiestramiento adecuado del personal naval exige 90 días para cada barco, lo que implicaría fondos para «un período equivalente a 1350 días para toda la flota».

Se suma la inutilización del rompehielos Arturo Irizar, cuya sala de máquinas quedó consumida en un incendio en abril de 2007, con 241 tripulantes a bordo. Los plazos previstos inicialmente para su reparación quedaron superados y hoy se estima que estará en condiciones a fines de 2013. Se llevan invertidos más de $ 400 millones, a lo que debe sumarse el costo del alquiler del buque ruso Vasily Golovnin, que reemplaza al Irizar en las campañas antárticas. Se lo contrata para cada campaña anual, durante tres meses, e implica un gasto de US$ 2 millones por mes.

A mayor abundamiento, el informe aclara que “Fuentes navales también revelaron que los cuatro destructores -Almirante Brown, Heroína, La Argentina y Sarandí- presentan problemas de máquinas, que se intentan reparar, y tienen vencidas las municiones, por lo que navegan poco.

De las seis corbetas tipo MEKO, la Parker y la Rosales están a la espera de repuestos. La Gómez Roca -pese al desperfecto que tuvo en Brasil- y la Robinson son destinadas a los casos de salvamento y rescate marítimo, una tarea que a veces se delega a unidades de la Prefectura Naval.

Eso no es todo. Dos aviones Fokker F-28 de la Marina están paralizados a la espera de repuestos que descansan en la Aduana, como consecuencia de las restricciones a las importaciones. «Moreno no los deja entrar», sintetizó el diputado Martínez, en referencia al secretario de Comercio Interior. “Finalmente, se recuerda que a fines del 2012,el destructor Santísima Trinidad, que fue el buque insignia de la guerra de Malvinas, se fue a pique prácticamente en sus propias narices, amarrado a un muelle de la Base Naval de Puerto Belgrano.»Con más del 80% de los recursos que se van en sueldos, queda poco y nada para funcionamiento, mantenimiento e inversión», lamentó el analista Rosendo Fraga, especialista en temas de defensa.

En cuanto a los submarinos se consigna que “Los submarinistas que se forman en Mar del Plata necesitan 190 días de prácticas de inmersión y en el último año descendieron apenas 19 horas bajo la superficie. Los submarinos Salta, Santa Cruz y San Juan atraviesan dificultades”. Justamente, el ARA San Juan, fue reparado entre diciembre de 2008 y junio de 2014 en el Complejo Industrial y Naval Argentino (Cinar). Se trató de la reparación de media vida del navío, una de las obras más difíciles y complejas en la industria naval. Una hipótesis sobre las responsabilidades que ahora pretende investigar el Ministro de Defensa es que se analice la eficiencia de esta reparación.

Con esta pesada herencia a cuestas, el macrismo bien podría sostener- si la desaparición del ARA San Juan termina en tragedia- que el kirchnerismo dejó a las Fuerzas Armadas en un estado de deterioro tal cuyas consecuencias lamentablemente se siguen proyectando.

Al respecto, las conclusiones judiciales sobre la responsabilidad del Estado en la seguridad de los servicios públicos podrían llegar a vincularse con eventuales responsabilidades políticas por el deterioro del equipamiento militar, sobre todo en lo que hace a la seguridad de las tripulaciones.

El 29 de diciembre del 2015, el Tribunal Oral en lo Criminal Federal N° 2 de la Ciudad de Buenos Aires difundió los fundamentos de la sentencia en el juicio oral por la tragedia de Once,. Según consta en el escrito, que no fue leido debido a su gran extensión, «las autoridades de la compañía tomaron la determinación de que la flota de material rodante a su cuidado prestase servicio en un deplorable estado de mantenimiento, situación que les permitió solicitar la reconstrucción integral del material rodante con fondos del erario público y en beneficio de la empresa Emprendimientos Ferroviarios SA -también controlada por Cometrans-, evidenciándose así la complicidad con los funcionarios públicos del área de transporte».

En cuanto a Jaime y Schiavi, agrega: «Consideramos que Juan Pablo Schiavi y Ricardo Raúl Jaime han prestado un aporte fundamental para la concreción de esta artimaña ya que, en sus respectivas gestiones a cargo de la Secretaría de Transporte de la Nación, tenían la obligación de supervisar el control y la fiscalización de la operación del sistema de transporte ferroviario de pasajeros. Desde ese cargo, cumplían un rol como brazo ejecutor en esta materia de la autoridad de aplicación, y en virtud de ello debían velar por el correcto mantenimiento de los bienes concesionados a las empresas prestatarias del servicio ferroviario y a la vez por una circulación segura de los trenes».

Este fallo y otros semejantes abren espacio para distintas alternativas en torno al caso del ARA San Juan, en el caso de que se comprobaran deficiencias técnicas producidas por un deficiente mantenimiento.

En el gobierno a todo esto, ya habría quienes evalúan señalar a CFK como responsable final de esta situación, en tanto que otros sostendrían que la Casa Rosada podría terminar acusada de querer sacar partido político del hecho.

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