España: Sugerencias de un politólogo argentino

“Historia magistra vitae est”, Cicerón.

El Problema Hispano

Me permito meditar sobre la situación política actual de España, porque tengo sangre y tradición de esa gran Nación, pero también porque una visión en perspectiva, a la distancia, puede ser más fidedigna, que la de los que están directamente involucrados y resolviendo las urgencias de todos los días.

La Cultura

40 años de desarrollo democrático nos dicen que España, en el vértice de ambos siglos, ha progresado políticamente, quizá más que sus hijas americanas. Pero hete aquí, que la hidra histórica, parece haberse despertado con la inestabilidad política del último año y el problema Catalán.

España es una unión de diversas naciones con tradición propia, pero que a la vez bajo la sombra de España como Nación, han realcanzado un lugar que habían perdido en Europa y el mundo.

Debe considerarse esta tensión entre las autonomías nacionales y España como Nación, en el contexto de una historia de glorias, una lengua en común, además de las regionales y expresiones culturales universales de sus diversas nacionalidades, que en conjunto, tienen la virtud histórica de haber civilizado un nuevo continente, que ahora tiene, como dijo Ernesto Sábato, una lengua, y una religión en común.

¿Qué podemos sugerir para solucionar la crisis política, que primero la dejo a España sin gobierno casi un año y ahora enfrenta una secesión declarada por una Generalitat, con apoyo mayoritario en su legislatura, pero minoritario en la población?

Reforma Constitucional

Primero debemos considerar la pluralidad de sus diecisiete comunidades y dos ciudades autónomas. Las mismas tienen una tradición histórica que brotó desde los largos años de la Reconquista, más de mil años atrás.

¿Es acaso el actual régimen unitario la solución?

La experiencia de las tensiones entre varias de las comunidades y el gobierno central y su manifestación extrema en la actual crisis catalana, parecería indicarnos que no.

La naturaleza histórica de las comunidades españolas, nos hace pensar en la independencia de las trece colonias de América del Norte. El federalismo nació en Estados Unidos como un sabio fruto de los Padres Fundadores, sobre la experiencia y la tradición de cada uno de las colonias originales, devenidos en 1776 en estados independientes confederados.

En España se vive un estadio superior a las de aquellas épocas, porque ya existe una unidad nacional, pero la diversidad de sus diecisiete comunidades, la acerca al problema que enfrentaron en la Confederación Norteamericana, que evolucionó hacía la Constitución Federal de 1787.

Las épocas y las culturas son diferentes, es cierto, pero hay algunas bases comunes. En España; salvo algún partido autocrático pero minoritario; hay un consenso mayoritario que ha legitimado las libertades individuales y por ende la democracia. Es un país con una religión predominante, la Católica, en esto supera a la pluralidad religiosa protestante existente en Estados Unidos. La Iglesia Católica ha evolucionado y apoya firmemente la democracia. Los partidos mayoritarios de España y los de sus comunidades, en general practican la democracia. Pero además hay una historia común de glorias que las unen. Las comunidades en sus bases históricas participaron de la Reconquista y posteriormente, en la epopeya de la civilización de América.

Es llamativo que ante esta realidad no haya tomado fuerza en España una solución federal, pero bien federal como el ejemplo de los Estados Unidos de Norteamérica, con el agregado de municipios autónomos. Digo bien federal, porque los ejemplos de subfederalismo, que no es necesario nombrar, solo disfrazan el centralismo alejado de los ciudadanos, como observo Tockeville.

La solución sería mirar hacia la experiencia federal norteamericana.

El federalismo lubricaría las tensiones regionales frente el gobierno central, típicas de nuestra rebelde naturaleza ibérica.

Un senado con representación igualitaria de las diecisiete comunidades al cual podrían agregarse personajes sobresalientes, propuestos por el Rey con el acuerdo de dicha cámara, garantizaría la autonomía federal de las comunidades. El Senado tendría las mismas atribuciones que las Cortes.

¿Qué pasaría con las Cortes?

Reforma de la representatividad

La inestabilidad gubernamental que vivió España durante un año, hace imperiosa una reforma de la representación política y del tipo de gobierno. Este no es sólo un problema español sino latino. De Gaulle abandonó el inestable régimen parlamentario y proyecto la Quinta República, obteniendo una estabilidad única en la historia de Francia. Italia vive constantemente las crisis parlamentarias. Portugal es otro caso, debido a su tradición negociadora y diplomática, pero así y todo, debería tener una mayor gobernabilidad.

El tipo de representación es muy importante. El ejemplo francés, de distritos con representación uninominal, pero con doble vuelta, les ha dado resultado y por otra parte ha mejorado la representatividad.

Presidente de Gobierno

Las últimas elecciones españolas, han puesto en jaque el sistema bipartidista, que fuera uno de los puntales de la estabilidad. Pero el cambio es una realidad y debe abordarse sin afectar la representatividad democrática.

El Presidente de gobierno debería tener garantizada una mayor estabilidad. Podría experimentarse una doble vuelta y un periodo de cinco años. La doble vuelta le daría mayor representatividad, manteniendo el juego democrático. Esto implicaría dejar el régimen parlamentario por uno presidencial, en pos de una mayor gobernabilidad.

La Monarquía

La Monarquía Constitucional Española ha pasado la prueba de la Historia, prueba que no lograron pasar, los dos intentos republicanos, si es que puede llamárselos con este nombre. La monarquía ha sido una garantía de estabilidad y de unidad, que solo actuaría y lo ha hecho, en casos extremos en que estas peligraran.

Estas garantías han sido puestas a prueba con la Voluntad de Juan Carlos Primero de avanzar hacia la democracia cuando el General Franco le había dejado un poder absoluto. Posteriormente salvó la democracia y al Reino de un conflicto bélico, cuando desautorizó la sublevación del Coronel Tejero.

Su sucesor Felipe VI, ha mostrado templanza y firmeza ante la amenaza de secesión del gobierno Catalán. Su apoyo expreso a la unidad de España fue importante para la unidad del Reino. El Rey representa al Estado Español, por encima de las diferencias partidarias y regionales, de ahí que con el consenso que goza en España históricamente, la monarquía se mantiene como un factor importantísimo de unidad nacional.

Monarquía y Estado Federal

¿Es compatible la monarquía con un estado federal?

Además de ser compatible, en este caso sería necesario como símbolo de la unidad ante la diversidad cultural de las comunidades. Por otra parte El Imperio Alemán, en sus primeros años, fue un ejemplo donde la monarquía convivió con un estado federal.

En definitiva es más compatible y necesaria la monarquía constitucional; en el caso de España donde tiene entidad histórica; que el estado unitario.

El Rey y el régimen presidencial

Otro interrogante. ¿Es compatible la monarquía con el régimen presidencial?

Existe el mito de que no lo son. Al sostener su compatibilidad, podría decírseme que experiencia histórica presento.

Lo que puedo hacer como fundamento de la compatibilidad, es un análisis de los regímenes parlamentarios, especialmente el británico, que como democracia constitucional ha evolucionado establemente durante 328 años.

En la citada monarquía parlamentaria, el Primer Ministro tiene más poder político interno, que el Presidente de los Estados Unidos. ¿Por qué?

Por dos razones fundamentales

La primera es que la disciplina interna de los bloques partidarios en la Cámara de los Comunes, es vertical. Ningún miembro del bloque partidario que sustenta al gabinete, se rebela contra decisión del Primer Ministro. Esto también es histórico desde el Siglo XIX. En cambio en el Congreso de los Estados Unidos, los legisladores son más leales a los intereses y valores de sus representados que al Presidente. Esto es notorio en los gobiernos norteamericanos que han tenido mayoría en ambas cámaras, pero la oposición de las mismas en múltiples situaciones. Por otra parte por lo general el primer ministro cumple con un periodo de gobierno de cinco años, después del cual según la tradición debe llamar obligatoriamente a elecciones. Entonces en los hechos tiene un periodo de gobierno de cinco años, salvo que él decida lo contrario.

En conclusión si una Primer Ministra tan poderosa como Margaret Thatcher o como Tony Blair, fueron compatibles con la Reina Isabel II, porque no lo podría ser un Presidente electo por cinco años con Felipe VI.

Ahondando en este punto, la misma experiencia española abona lo que sugiero. Mientras duró el sistema bipartidista en España, los poderes internos de los primeros ministros, fueron también más amplios que los del Presidente de los Estados Unidos, como referimos ya en el ejemplo británico, pero lo importante es que la relación institucional gobierno monarquía funcionó.

El segundo aspecto que le da al Primer Ministro Británico un poder interno mayor que la del Presidente de los Estados Unidos, es que en la tradición constitucional británica desde 1.688, no hay ningún poder superior al Parlamento, es decir que no hay control jurisdiccional de una corte judicial sobre las decisiones parlamentarias, el Parlamento puede cambiar la Constitución Británica cuando lo considere necesario por mayoría simple. En los Estados Unidos desde el caso Marbury v/ Madison, el último interprete de la Constitución, por sobre el ejecutivo y el congreso, es la justicia federal y en última instancia la Corte Suprema de Justicia. En consecuencia el Primer Ministro Británico apoyado por su mayoría parlamentaria puede cambiar la Constitucional esencialmente consuetudinaria.

Creo que he probado el gran poder de los primeros ministros en importantes regímenes con tradición histórica democrática. En consecuencia el régimen presidencial es compatible con la monarquía constitucional.

Interpretar Correctamente

Debo aclarar ante cualquier mala interpretación extraviada, de mi defensa de la Monarquía Constitucional en España, que siempre he sustentado la República en Argentina, porque tiene la tradición que le imprimió la Revolución de Mayo y cuando nos hemos apartado de los principios liberales sustentados por ella, hemos caído en dos tiranías, la anarquía y como resultado regímenes autoritarios. España tuvo otra experiencia, cuando abandonó la Monarquía Constitucional, el resultado fueron las anarquías llamadas republicanas, o en autoritarismos.

Comprendamos que a partir de 1.810, nuestras historias se bifurcaron y crearon dos tradiciones diferentes. En ninguno de los dos casos debemos abandonar la experiencia de la Historia, que es el fundamento de la democracia, los demás son globos de jabón que sacrifican a los pueblos.

Ganarle al desgaste

Es difícil de comprender que en estos cuarenta años no haya habido en España, iniciativas para obtener una Constitución Federal, sobre todo teniendo en cuenta los fuertes reclamos de mayor autonomía de sectores importantes Cataluña, del País Vasco y de Galicia. Ahora se ha puesto de relieve la necesidad de reformas para que el Reino gane en gobernabilidad. Una reforma como la sugerida, sería ganarle al desgaste del tiempo, anticiparse a las crisis autonómicas y dar libre expresión a una realidad latente que la está pidiendo.

Dr. Carlos E. Viana*

Carlos E. Viana es Doctor en Política y Gobierno, Profesor Universitario de Introducción a la Ciencia Política y de Teoría Política I, analista político y periodista.

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